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TERRITORIO Y RECURSOS
Al
contrarío que la Antártida, una altiplanicie continental cubierta de
nieve y rodeada de océanos, las regiones árticas presentan un océano
central casi totalmente rodeado de tierra. Existe una gran distancia
entre Groenlandia y Escandinavia, y hay rupturas mucho menores entre
las islas del Artico canadiense y en el estrecho de Bering, que separa
Alaska de Siberia.
de
gneis y granito: el escudo ruso-báltico-escandinavo; el escudo de
Angará o plataforma siberiana, al norte de Siberia central, y el
escudo Canadiense, que comprende todo el Artico canadiense con la
excepción del archipiélago de la Reina Isabel. varias regiones,
incluida buena parte de Groenlandia, están permanentemente cubiertas
de hielo. Extensas llanuras costeras bordean la mayor parte del norte
de Siberia, partes del noroeste de la tierra firme y las islas de
Canadá, y la vertiente norte de Alaska. Hay cordilleras montañosas en
la región oriental del Artico canadiense, sobre todo en la Tierra de
baffin, en el territorio canadiense del Yukón, al norte de Alaska, en
el litoral de Groenlandia, en Islandia y en el norte de Siberia.
-Hidrografía
-Clima
-Flora y fauna
En el
Artico existen más de 400 especies de plantas con flor. Las enormes
extensiones de tundra, que ocupan las llanuras y las regiones
costeras, están pobladas de arbustos bajos, pasto, espesos mantos de
líquenes y musgo, hierbas y juncos.
Hay
multitud de animales marinos y terrestres. Entre los mamíferos árticos
se encuentran el oso polar, el zorro ártico, el armiño, la marta, el
lobo ártico, el carcayú, la morsa, la foca, el caribú, el reno (caribú
domesticado), el buey almizclero, el lemming, la liebre ártica y
varias especies de ballenas.
También
hay abundancia de aves. El arao y el mérgulo marino anidan en los
miles de acantilados. Cuervos, escribanos de nieve y andarríos han
sido vistos en las regiones más remotas del norte, al igual que el
búho nival y el halcón gerifalte. Varias especies de gaviota,
incluyendo el págalo norteamericano, también se internan en el norte.
Entre las aves árticas más características se pueden citar el eider,
la cerceta, el pájaro bobo, el petrel, el frailecillo y la perdiz
nival. Allí donde existe vegetación hay insectos, como abejas,
avispas, moscas, mariposas, polillas, escarabajos y saltamontes. Las
aguas costeras son relativamente ricas en peces tales como el bacalao,
el lenguado, el halibut, el salmón y la trucha. Se han observado una
gran variedad de invertebrados en los mares árticos. POBLACION
Antes
de que los europeos llegaran al Artico, la población estaba dispersa
por la mayor parte de la región; Islandia era la única excepción. Los
pueblos indígenas pertenecían a diferentes etnias y utilizaban varias
lenguas pero todos procedían de Asia. Los inuit (esquimales)
alcanzaron el Océano Atlántico el este de Groenlandia y los saami
(lapones) llegaron a Noruega.
En las
áreas árticas de Rusia hay unos veinte grupos etnicos como son los
komi, o zyrian, cuyo número es de 250.000 personas que habitan las
zonas árticas de la Rusia europea; los yakutos, alrededor de 300.000,
asentados principalmente en la cuenca del río Lena; los tungus, unos
70.000, pobladores de amplías regiones al este del río Yeniséi; los
yukaghir, cerca de 1.000, que viven en su gran mayoría entre los ríos
Yana e Indigirka, y los chukchi, que ascienden a 15.000 y habitan el
extremo noroeste de Siberia. En las áreas árticas de Norteamérica hay
tres grupos etnicos importantes: el aleutino, los pueblos indígenas
americanos y los inuit, de los cuales unos 65.000 viven al norte de
Canadá y cerca de 51.000 en Alaska. Los aleutinos viven
mayoritariamente en las Islas Aleutianas de Alaska; los pueblos
indígenas americanos generalmente ocupan las praderas y los inuit
viven sobre todo al norte de Alaska y Canadá y en las áreas costeras
de Groenlandia.
Originariamente, todos los indígenas que habitaban las regiones
árticas dependían por entero de la caza o la pesca, o de ambos,y
empleaban materiales naturales para fabricar ropas, herramientas,
casas y vehículos, artículos bien diseñados, elaborados con habilidad
y a menudo bellamente decorados. El kayak, el parka y el arpón están
entre los útiles de la vida ártica mejor conocidos.
En el
ártico también se instalaron pueblos procedentes de áreas más
meridionales. Noruegos y rusos alcanzaron la costa de Europa
septentrional hace 1.100 años, en la misma época en que los vikingos
colonizaban Islandia. Recientemente, científicos, mineros y misioneros
han establecido comunidades en las regiones árticas.
En las
zonas árticas de Alaska, Canadá y Groenlandia no hay grandes ciudades;
los núcleos urbanos más grandes suelen tener menos de 10.000
habitantes. En las regiones árticas de Escandinavia y Rusia, en
cambio, hay varias grandes ciudades como Múrmansk y Norilsk, en Rusia,
y Tromso, en Noruega. Reykjavik, la capital de Islandia, es también un
importante centro urbano.
ECONOMIA
Las
actividades económicas en la mayor parte de de las regiones árticas se
limitan a la obtención y procesado de recursos naturales, en especial
pescado y minerales.
-Agricultura
-Pesca
-Minería
-Industria
-Transporte
EXPLORACION DE LAS
REGIONES ARTICAS
Los
griegos del siglo IV a. C. suponían la existencia de las regiones
árticas, que por entonces habían sido colonizadas por los inuit y los
pueblos indígenas americanos. A principios del siglo IX d.C., monjes
irlandeses establecieron una colonia de poca duración en Islandia. Los
vikingos o normandos, llegaron allí desde Escandinavia a finales del
mismo siglo. En el 982 el explorador noruego Erik el Rojo avistó
Groenlandia y le dio su nombre. Probablemente los vikingos visitaron
el Artico durante los cuatro siglos siguientes.
Las
exploraciones árticas posteriores respondieron a la necesidad europea
de rutas marítimas hacia Oriente: la búsqueda del Paso del Noreste por
el norte de Asia y del paso del Noroeste a través de las islas árticas
de Norteamérica. En 1.553 el navegante inglés Hugh Willoughby comenzó
la búsqueda del paso del Noreste. Su compañero, Richard Chancellor,
alcanzó el punto donde se encuentra actualmente Arjanguelsk (Arcángel)
en el Mar Báltico, y abrió así una nueva ruta para el comercio.
La
búsqueda del paso del Noroeste comenzó a partir de 1.490 con los
viajes del navegante inglés Giovanni Caboto, quien no tuvo éxito, al
igual que otros muchos que siguieron sus pasos. En 1.576 el explorador
inglés Martin Frobisher alcanzó el Artico canadiense. En 1.587 John
Davis navegó a través de parte de lo que hoy conocemos como el
estrecho de Davis, entre Groenlandia y la Isla de Baffin. En 1616
Henry Hudson avistó la bahía que más tarde sería bautizada con su
nombre; fue explorada en 1.612-1.613 por el explorador galés Thomas
Button. William Baffin, el navegante inglés, exploró lo que acabó
llamándose bahía de Baffin en 1.616, alcanzando 77º 45´ latitud N, un
record que se mantuvo durante 200 años.
A
principios del siglo XVIII, las exploraciones rusas en la costa ártica
siberiana fueron financiadas por el zar Pedro I el Grande, que empleó
al navegante danés Vitus Jonassen Bering. Este, en 1.728, descubrió el
estrecho que lleva su nombre y que separa Siberia de Alaska.
Como
parte de un nuevo esfuerzo por encontrar el Paso del Noroeste, el
gobierno británico organizó la primera de varias expediciones árticas
en 1.818 bajo el mando de William Edward Parry. En 1.819 Parry alcanzó
la isla Melville en el Artico canadiense. En 1.845 John Franklin guió
una expedición británica al estrecho de Bering desde el estrecho de
Lancaster, en la bahía de Baffin. Los dos barcos de la expedición
quedaron atrapados por el hielo durante el invierno de 1.846, y
Frnklin y muchos de los miembros de la tripulación murieron en junio
del año siguiente. Los supervivientes abandonaron los barcos en abril
de 1.848, y rápidamente perecieron. La desaparición de los dos barcos,
avistados por última vez en 1.845, provocó la salida de muchos grupos
de rescate en 1.848. La suerte de la expedición de Franklin fue
aclarada finalmente en 1.857, tras el descubrimiento de un documento
escrito en Punta Victoria. El sueco Adof Erik Nordenskjöld, a bordo
del Vega, completó con exito la primera navegación del paso del
Noreste en 1.878-1.879.
La
primera expedición oficial al Artico, emprendida en 1.881-1.882, fue
organizada como parte del I Año Polar Internacional. Bajo el mando del
teniente Adolphus W. Greely, estableció su base en la bahía de
Franklin, en la isla de Ellesmere, y realizó observaciones magnéticas
y meteorológicas. En 1.884, cuando los barcos de socorro finalmente
llegaron, diecisiete miembros de la expedición habían muerto de hambre
y frío.
El
casquete polar de Groenlandia fue cruzado por primera vez en 1.888 por
el explorador noruego Fridjof Nansen. En septiembre de 1.893, Nansen
intentó cruzar el polo norte a bordo del barco Fram, que entró en la
zona de banquisas cercanas a las islas de Nueva Siberia. El barco
alcanzó los 86º 14´latitud N, a poca distancia del polo norte, en
agosto de 1.896.
Entre
1.886 y 1.909 el explorador estadounidense Robert Edwin Peary dirigió
varias expediciones al Artico a través de bahía de Baffin. Alcanzó el
cabo Morris Jesup (en Groenlandia), el punto más septentrional del
Artico, en 1.900 y el 21 de abril de 1.906, mientras intentaba llegar
al polo norte, alcanzó los 87º 6´ latitud N. El 6 de abril de 1.909,
se cree que llegó al polo norte con un trineo de perros conducido
sobre banquisas desde la Tierra de Grant, al norte de la isla
Ellesmere. Aunque tiene la reputación de haber guiado la primera
expedición que llegó al polo norte, continúa el debate respecto a si
realmente llegó al polo o sólo a un punto cercano. La primera travesía
en barco del paso del Noroeste la realizó en 1.903-1.906 el explorador
Noruego Roald Amundsen.
En
1.906 el antropólogo estadounidense de origen canadiense Vilhjalmur
Stefansson vivió con los inut cerca del delta del río Mackenzie. Entre
1.908 y 1.912 Stefansson y Rudolph Anderson exploraron la zona del
golfo Coronación y de la isla Victoria, tambien para estudiar a los
inuit. Desde 1.913 a 1.918 Stefansson dirigió una expedición ártica
canadiense durante la que se descubrieron nuevas tierras en el
archipiélago ártico.
En mayo
de 1.926 el aviador y explorador estadounidense Richard E. Byrd, junto
a su compatriota, también piloto, Floyd Bennett, llegó al polo norte
en avión. Pocos días después Amundsen, Lincoln Elsworth y Umberto
Nobile completaron un vuelo de más de 70 horas en el dirigible Norge,
desde Spitsbergen, a través del polo norte hasta Alaska, a 5.460 km de
distancia. En 1.928 el explorador australiano George Wilkins voló
desde la punta Barrow, Alaska, hasta Spitsbergen.
En
1.932 la entonces Unión Soviética estableció la Administración de la
Ruta del Mar del Norte para abrir una ruta marítima y comercial a
través del paso del Noreste y desarrollar los recursos siberianos. En
1.937 cuatro científicos dirigidos por I.D. Papaninen estuvieron a la
deriva durante nueve meses sobre NP 1, una pequeña banquisa,
estudiando el océano; posteriormente establecieron bases científicas
temporales en los hielos a la deriva. Ya en 1.981 la Unión Soviética
había instalado cerca de 29 estaciones parecidas y también había
realizado breves desembarcos, con propósitos científicos, en el hielo
del Océano Glacial Artico. Durante el verano de 1.938, los pilotos
soviéticos V.P. Chkalov y M.M. Gromov hicieron vuelos sin escalas
sobre el polo norte hacia los Estados Unidos, concretamente a
Vancouver en el estado de Washington, y a San Jacinto, en California,
en aviones monomotores.
Durante
la II Guerra Mundial se establecieron bases aéreas y estaciones
meteorológicas en Alaska, el Artico canadiense y Groenlandia. En 1.947
se fundó una estación científica en la punta de Barrow, Alaska. En
1.951 la Marina estadounidense emprendió el proyecto Ski Jump en el
Mar de Beaufort, durante el que se realizaron muchos desembarcos en
témpanos de hielo. La primera estación americana en los hielos a la
deriva fue fundada a principios de 1.952 por Joseph O. Fletcher.
Los
viajes bajo el hielo, que Stefansson y Wilkins ya habían anticipado,
se hicieron realidad en 1.958, cuando el submarino estadounidense
Nautilus fue el primero en cruzar el Océano Glacial Artico. El viaje,
que duró cuatro días y cruzó el polo norte comenzó en el estrecho de
Bering y finalizó en Islandia. La actividad científica internacional
se incrementó mucho durante el Año Geofísico Internacional (AIG) en
1.957-1.958. El programa fue desarrollado por varias naciones, que
trabajaron juntas en más de 300 estaciones.
Desde
finales de la década de los setenta, la mayoría de las exploraciones
tradicionales han sido sustituidas por la recogida sistemática de
datos y la investigación científica. Aviones, submarinos, rompe-hielos
y nuevos métodos de transporte sobre tierra han mejorado mucho el
acceso al Artico, mientras que satélites terrestres e instrumentos
automáticos han asumido la mayor parte de la rutinaria recogida de
información. El centenario del viaje del Vega, en 1.878-1.879, se
celebró con un importante programa de investigación, en el rompehielos
sueco Ymer, que desarrolló un equipo científico internacional entre el
mar de Barents y el noroeste de Groenlandia, mediante el análisis de
los núcleos de hielo obtenidos mediante la perforación de la
superficie hasta profundidades de 2.036 m. En 1.986, en la isla Axel
Heiberg perteneciente al Artico canadiense, se encontró el bosque
fosilizado más grande hallado en el Artico hasta la fecha, con una
antigüedad de 45 millones de años, que provocó interesantes preguntas
acerca de las cambiantes condiciones medioambientales en el pasado
geológico del continente. La polución del mundo industrializado está
afectando al Artico, tal y como ocurre en la Antártida. En 1.987, se
localizó el llamado "agujero" de la capa de ozono sobre el conjunto de
las regiones árticas.
Términos, Zonas Heladas En el océano Ártico aparecen tres formas de hielo: el de tierra, el de río y el de mar. El hielo de tierra se adentra en el océano en forma de icebergs, que se crean cuando se fragmentan trozos de un glaciar. En el océano Ártico, los icebergs se crean principalmente a lo largo de la costa de Groenlandia. La congelación del agua dulce y su consiguiente arrastre hasta el océano por los ríos produce el hielo de río en pequeñas zonas de las plataformas de Siberia y de Norteamérica. El hielo de mar se forma por la congelación del agua marina; es la forma más corriente de hielo del océano Ártico. En invierno cubre toda la superficie del océano un manto o capa de hielo permanente, excepto la zona al noreste de Islandia y al norte de Escandinavia. En verano, la cubierta de hielo se reduce y deja al descubierto partes a lo largo de las costas de la mayor parte de Siberia, Alaska y Canadá. El manto de hielo aparece ahora compuesto por bancas de hielo; es decir, por masas de hielo marítimas flotantes, que se apilan y comprimen entre sí y pueden llegar a alcanzar más de 10 m de espesor. Océano Glaciar Artico. Extensión. Las aguas superficiales del océano Ártico se mezclan con las del océano Pacífico a través del estrecho de Bering, un canal angosto (anchura de 65 km) y poco profundo (55 m). Por otro lado, las aguas del Ártico se mezclan con las del océano Atlántico a través de un sistema de sills (barra o cresta submarina), de altitud moderada, que se extienden desde Escocia a Groenlandia y desde Groenlandia hasta la Tierra de Baffin, con profundidades que oscilan entre los 500 y los 700 m. En el océano Ártico desembocan los ríos asiáticos de Obi, Yeniséi y Lena, y el Mackenzie, el Coppermine y el Back de Norteamérica. La superficie total del océano Ártico es de 14 millones de km2, incluyendo sus principales subdivisiones: el mar de Noruega, el mar del Norte y el mar de Barents. El zorro ártico El zorro ártico presenta dos tipos de pelaje. En el verano, es pardo grisáceo; sin embargo, cuando llega el invierno, el pelo se convierte en un abrigo denso, espeso y blanco que le sirve tanto como camuflaje en el paisaje nevado donde habita, como sistema de protección contra las temperaturas extremas de la tundra ártica. La nariz y las orejas pequeñas también ayudan a conservar mejor el calor, así como el hecho de tener las patas recubiertas por el denso pelaje. El zorro ártico puede soportar temperaturas de hasta -70 ºC. Algunos ejemplares tienen un pelaje azulado en lugar de blanco durante los meses de invierno.
Oso polar, también
llamado oso blanco, es el nombre común que recibe la especie de oso
que habita en el hielo ártico y en las bahías de Hudson y James, en
Canadá, así como en la costa este de Groenlandia. Tiene un cuerpo más
alargado y estilizado que el resto de los osos debido a sus costumbres
acuáticas pero, al igual que las otras especies, su marcha es
plantígrada, y en las zarpas tienen cinco garras afiladas y curvadas
que utilizan para agarrarse al hielo y atrapar a sus presas. Son
animales bien adaptados a su entorno; las plantas de los pies están
recubiertas por pelos largos que les proporcionan protección frente al
frío del hielo, y las patas delanteras, además de tener unos pies muy
anchos, están forradas por un pelaje más duro y rígido: las utiliza a
modo de remo para nadar mejor. Todos los osos polares son blancos,
pero por el efecto de la luz pueden aparecer de color pardo,
amarillento e incluso verde muy claro.
Los osos polares se alimentan de frutos, plantas, mejillones y algas
marinas, pero sus presas favoritas son las focas, aunque de vez en
cuando capturan morsas y alguna beluga. Los osos polares son animales
muy robustos: un macho puede pesar hasta 800 kg, aunque el peso medio
de las hembras es de 250 kg y el de los machos de 350 kg. Los oseznos
recién nacidos son muy pequeños y no sobrepasan el kilogramo de peso.
Los osos polares están estrechamente relacionados con el oso pardo; en
realidad, se les puede considerar la fase blanca del oso pardo si
seguimos las reglas taxonómicas de manera estricta.
Al igual que los demás osos, hay unos lazos muy fuertes entre la madre
y la cría debido al estado de indefensión de esta última al nacer; sus
ojos permanecen cerrados durante los 40 primeros días después de su
nacimiento, tienen que tomar leche cada pocas horas y la madre los
suele mantener cerca para proporcionarles calor. Los machos llevan una
vida solitaria, vagando y cazando sobre el hielo, excepto durante la
época de celo, en la que se reúnen con las hembras formando parejas.
El periodo reproductor tiene lugar entre los meses de mayo y junio, y
el periodo de gestación dura unos ocho o nueve meses; parece ser que
se da el fenómeno de la implantación diferida, de manera que el
desarrollo del embrión no comenzará hasta el otoño. La hembra suele
parir una sola cría, a veces dos. Al llegar el mes de octubre, se
refugia en una osera construida por ella misma e hiberna hasta
principios de marzo; entonces, saldrá al exterior con sus oseznos
nacidos en diciembre o enero. Los machos y las hembras no preñadas no
realizan una verdadera hibernación, aunque pueden cobijarse en sus
guaridas si el clima es adverso.
Los osos polares viven en un hábitat único y peculiar: la banquisa
ártica, una inmensa masa de hielo flotante en la que este animal
sobrevive perfectamente. Además de las adaptaciones a la vida anfibia
ya comentadas, el oso polar es capaz de orientarse sin ningún problema
en el paisaje blanco y monótono de hielo, su olfato es extraordinario
y muestra cierta inteligencia a la hora de resolver problemas para
obtener comida.
Los osos polares se cazan mucho en Canadá y en Groenlandia, algo menos
en Rusia y en Alaska, y están totalmente protegidos en el archipiélago
de las Svalbard, en Noruega. Las poblaciones de oso polar están más o
menos seguras, pues habitan en zonas muy poco pobladas por el hombre,
aunque el tráfico marítimo y las plataformas petrolíferas pueden
repercutir de forma negativa en la supervivencia de esta especie. Clasificación científica: el oso polar pertenece a la familia de los Úrsidos, dentro del orden de los Carnívoros. Para ciertos autores es otra especie del género Ursus y la clasifican como Ursus maritimus sin embargo, otros autores lo consideran un género distinto y lo denominan en nomenclatura científica como Thalarctos maritimus.
Morsa, mamífero
marino grande que vive en la zona limítrofe con los hielos polares de
las regiones árticas, a lo largo de las costas nororientales de Canadá
y Siberia, Kamchatka, la costa noroeste de Alaska, Groenlandia, norte
de Noruega y la isla de Ellesmere. Se reconocen dos subespecies: la
morsa del Atlántico y la morsa del Pacífico.
Las morsas pueden girar sus aletas
posteriores hacia delante y, por tanto, utilizan tanto los miembros
anteriores como los posteriores cuando se desplazan sobre el suelo.
Miden entre 2,7 y 3,56 m de longitud y su peso oscila entre los 800 y
los 1.700 kg; los machos son más grandes que las hembras. Ambos sexos
tienen el cuerpo robusto y voluminoso. Su piel es gruesa y está
cubierta de pelo, que es casi inexistente en los animales viejos. La
cabeza es pequeña en comparación con el resto del cuerpo y carece de
pabellones auditivos externos; un simple pliegue de la piel marca la
localización de las orejas. El hocico es ancho, con bigotes muy duros
semejantes a púas llamados vibrisas y ambos sexos tienen los colmillos
de la mandíbula superior muy largos y desarrollados (pueden medir
hasta 1 m en algunos machos), que utilizan como defensa y para
ayudarse a trepar del agua al hielo o a las rocas. Aunque antes se
pensaba que los colmillos también les servían para remover el fondo
marino cuando buscan alimento, ahora se cree que son el hocico y las
vibrisas sensitivas las que juegan un papel principal en la detección
y captura de sus presas en el fondo marino. Su alimentación se basa
sobre todo en moluscos bivalvos (almejas y otros).
Las morsas son animales muy sociales; se
congregan en grandes manadas —algunas veces compuestas por varios
miles de individuos— en o cerca de la costa o sobre los hielos
marinos. El ruido que produce una manada se puede oír a grandes
distancias. Suelen ser animales bastante tranquilos, excepto cuando se
sienten amenazados; toda la manada se une entonces para defender al
miembro en peligro. El oso polar es el enemigo natural de la morsa y
el ser humano la ha cazado desde tiempos remotos para utilizar su
carne, su grasa y sus colmillos. Su caza indiscriminada ha llevado a
una disminución importante en la población mundial de esta especie. Clasificación científica: las morsas constituyen la familia de los Odobénidos, dentro del orden de los Pinnípedos (en algunas clasificaciones los Pinnípedos se consideran un suborden dentro del orden Carnívoros). La morsa se clasifica con el nombre científico de Odobenus rosmarus; la morsa del Atlántico es la subespecie Odobenus rosmarus rosmarus y la del Pacífico es Odobenus rosmarus divergens. |
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