Gases de efecto invernadero, contaminantes orgánicos e
inorgánicos, aerosoles... En el estudio de los cambios climáticos es
necesario tener en cuenta infinidad de parámetros, y uno de los más
importantes es la rápida evolución de la calidad de nuestra atmósfera.
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El Instituto Polar
Noruego administra y utiliza la estación Zeppelin para la
vigilancia y la investigación atmosférica. El Instituto Noruego
para la Investigación Atmosférica (NILU) se encarga de los
programas científicos que se realizan en la estación.
© NILU |
En la masa de aire situada más cerca del
suelo (la troposfera) es donde se producen los principales fenómenos
meteorológicos, pero también donde viajan y se mezclan diversas
familias de gases, de partículas y de contaminantes de todo tipo.
En Ny-Alesund, un pueblo científico que se ha establecido en el
archipiélago de Svalbard, la estación Zeppelin (78°54 N, 11°53 E)
alberga uno de los principales laboratorios polares de vigilancia de
la atmósfera del hemisferio norte.
“Está administrado por el NILU, el Instituto Noruego para la
Investigación Atmosférica, en colaboración con el Instituto Polar
Noruego, explica Geir Aasbostal, que desde hace años asegura desde la
cumbre de esta “montaña” (474 metros de altitud) la vigilancia
cotidiana de los sensores situados sobre el techo del edificio y la
calidad de los datos registrados. Aquí medimos permanentemente la
concentración en el aire de diversos tipos de gases, como el metano,
el monóxido de carbono, los clorofluorocarbonos (CFC) y los
hidrofluorocarbonos (HFC). Hacemos lo mismo con las partículas en
suspensión en la atmósfera, de las que estudiamos su tamaño y
distribución, y con diversos contaminantes inorgánicos, como el
mercurio. Finalmente, después de las precipitaciones, recogemos
muestras que también analizamos.”
Datos poco alentadores de los HFC, gases de
efecto invernadero
Estas mediciones regulares informan a los investigadores sobre la
evolución de la atmósfera, pero también sobre las fuentes, el
transporte, la dispersión y las eventuales transformaciones de los
contaminantes y su impacto en el medio ambiente. Un dato: desde 1999,
las concentraciones de HFC, un tipo de gases de efecto invernadero,
medidas en Ny-Alesund, aumentan de manera constante. Y en 2003 también
se han registrado unos datos poco alentadores en la materia: +25%.
Estos datos, como los demás, son esenciales para alimentar y validar
los modelos matemáticos que permiten simular los cambios climáticos
del planeta |