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(nombre oficial, Canada, Canadá),
estado federal parlamentario de Norteamérica, miembro de la
Commonwealth; limita al norte con el océano Ártico, al noreste con la
bahía de Baffin y el estrecho de Davis, que lo separa de Groenlandia,
al este con el océano Atlántico, al sur con Estados Unidos y al oeste
con el océano Pacífico y Alaska. Conocido anteriormente como Dominio
de Canadá, ocupa la extensión de Norteamérica al norte de Estados
Unidos, excepto Alaska, Groenlandia y el archipiélago de Saint-Pierre
y Miquelon; es el segundo país más extenso del mundo después de Rusia.
Comprende muchas islas en el océano Glacial Ártico que aportan una
superficie de 1.424.500 km2; las más importantes son Baffin, Victoria,
Ellesmere, Banks, Devon, Axel, Heiberg y las Melville. Canadá tiene
una superficie total de 9.970.610 km², de los que los ríos y lagos
—entre los que se encuentran las porciones de los Grandes Lagos en
territorio canadiense— ocupan 755.180 kilómetros cuadrados.
El país está dividido en diez provincias
(Alberta, Columbia Británica, Manitoba, New Brunswick, Terranova,
Nueva Escocia, Ontario, Isla del Príncipe Eduardo, Quebec y
Saskatchewan) y dos territorios (Territorios del Noroeste y Territorio
del Yukón). En 1999 se constituyó un tercer territorio desgajado de
los Territorios del Noroeste, llamado Nunavut. La capital federal es
Ottawa.
TERRITORIO Y RECURSOS
La costa del continente canadiense, de aproximadamente 58.500 km de
longitud, es muy irregular y accidentada. En ella alternan las grandes
bahías con las penínsulas y numerosas islas costeras; en el este, las
más grandes son Terranova, isla de Cape Breton, isla del Príncipe
Eduardo e isla Anticosti. En la costa oeste, bordeada de fiordos están
la isla Vancouver y el archipiélago de la Reina Carlota.
Canadá
tiene más lagos y aguas interiores que ningún otro país del mundo.
Además de los Grandes Lagos, en la frontera con Estados Unidos (todos,
excepto el lago Michigan, ocupan territorio canadiense), el país tiene
31 lagos, que suponen más de 1.300 km2 de superficie; los más grandes
son el Gran Lago del Oso, el Gran Lago del Esclavo, el lago Athabasca,
el Wollaston, el lago Reindeer, Manitoba, el lago Winnipegosis, el
lago Nipigon y el lago de los Bosques.
Entre los ríos más grandes destacan el
San Lorenzo —que drena los Grandes Lagos y desemboca en el golfo de
San Lorenzo—, el Ottawa y el
Saguenay, principales afluentes del San
Lorenzo; el Saint John, que desemboca en la bahía de Fundy, el
Saskatchewan, que lo hace en el lago Winnipeg y el Nelson, que fluye
desde este lago hacia la bahía Hudson. También son de destacar el
sistema formado por los ríos Athabasca, Peace, Slave y Mackenzie, que
desemboca en el océano Ártico, el curso superior del Yukón, que
atraviesa Alaska hasta el mar de Bering y el Fraser junto con el curso
superior del Columbia, que desemboca en el océano Pacífico.
Regiones fisiográficas
En Canadá se distinguen cinco regiones fisiográficas características:
el escudo Canadiense, la cordillera de los Apalaches, los Grandes
Lagos, la llanura del San Lorenzo y las llanuras del Interior. La
mayor región, denominada tanto escudo Canadiense como meseta
Laurentina, se extiende desde la península del Labrador hasta el Gran
Lago del Oso, desde el océano Glacial Ártico hasta el río San Lorenzo.
Esta región de antiguas rocas graníticas está escasamente cubierta por
tierra y muestra una profunda erosión debida a la acción glaciar. El
este de Canadá está formado por la región de los Apalaches, las
tierras bajas o lowlands ocupadas por los Grandes Lagos y el río San
Lorenzo; esta región comprende la extensión más grande de tierras
cultivables del centro y este de Canadá. Limitando con el escudo
Canadiense, al oeste, están las llanuras interiores, una prolongación
de las de Estados Unidos; esta región contiene los suelos más fértiles
de Canadá.
La quinta, y más occidental región de
Canadá, constituye una parte del vasto sistema montañoso que se
extiende desde el extremo más meridional de Sudamérica hasta el más
occidental en Alaska. La porción oriental de la cordillera de Canadá
está formada por las montañas Rocosas, cuya cima más elevada es el
monte Robson (3.954 m). Al oeste, y en paralelo al océano Pacífico,
está otro gran sistema montañoso formado por las montañas Costeras,
unidas a la cordillera de las Cascadas en Estados Unidos, y varios
sistemas montañosos costeros. Algunas de las cimas más destacadas de
estas cordilleras occidentales son el monte Logan (5.959 m), el punto
más alto de Canadá, el monte Saint Elias (5.489 m) y King Peak (5.173
m).
Geología
El escudo Canadiense, que ocupa la mitad oriental de la masa
continental de Canadá, es un antiguo cratón (o plataforma
estable) compuesto por rocas que se formaron hace millares de millones
de años, durante el periodo precámbrico. El escudo, con su ensamblaje
de granitos, gneises y esquistos de una antigüedad entre 2.000 y 4.000
millones de años, formaron el núcleo de la placa de Norteamérica.
Durante el periodo paleozoico, mares
profundos cubrieron grandes partes de Canadá. Los sedimentos
depositados en estos mares formaron las areniscas, pizarras y calizas
que hoy rodean el escudo Canadiense. En la región de la cordillera
occidental de Canadá, las rocas fueron sometidas a presiones
tectónicas generadas por la colisión de la placa de Norteamérica con
la placa del Pacífico. Durante el consiguiente levantamiento, que
empezó durante el periodo cretácico, emergieron los sistemas
montañosos de esta región.
Durante el periodo cuaternario casi todo
Canadá se cubrió de extensas capas de hielo que llegaban hasta el
norte de Estados Unidos, durante los periodos glaciales. El paisaje
resultó enormemente modificado por la acción erosiva de esta inmensa
masa de hielo móvil, especialmente con la creación de los numerosos
lagos de Canadá y sus extensos depósitos de arena, arcilla y grava.
Clima
Parte del territorio continental canadiense y la mayoría de las islas
en el océano Glacial Ártico se encuentran dentro de la zona fría; el
resto del país se halla en la parte norte de la zona templada. En las
provincias marítimas, las frías temperaturas en invierno y las
calurosas en verano sufren modificaciones por las influencias
oceánicas que además causan nieblas y precipitaciones considerables. A
lo largo de la costa occidental los veranos son suaves y en los
inviernos son abundantes las precipitaciones y hay una elevada
humedad. En la región de la cordillera, las laderas occidentales más
altas reciben una fuerte cantidad de lluvia y nieve, pero las laderas
orientales y la meseta central son muy áridas.
Recursos naturales
Los bosques de Canadá cubren aproximadamente el 27% de la superficie
del país. La pesca comercial en Canadá se remonta a hace 500 años. El
escudo Canadiense es rico en minerales; el país también cuenta con
abundantes reservas de petróleo y gas natural. Los sistemas fluviales
y los lagos del país, en combinación con la topografía montañosa
permiten que la energía hidroeléctrica sea uno de los recursos
naturales más importantes de Canadá. La vida animal de Canadá es
abundante y variada.
Flora
La flora de todo el norte de Canadá es ártica y subártica. Una buena
parte de las provincias marítimas está cubierta de bosques de árboles
de maderas nobles y coníferas. Las provincias de las llanuras
mantienen las praderas naturales. En las cadenas costeras, sobre todo
en las laderas occidentales, hay densos bosques de grandes árboles
perennes; las principales especies son el abeto, la tsuga, el abeto
Douglas, el bálsamo, los pinos baulasiana y de los pantanos y el
cedro.
Fauna
Los animales de Canadá son muy similares o idénticos a los del norte
de Europa y Asia. Entre los carnívoros destacan las especies de la
subfamilia de la comadreja, tales como el armiño, la marta cebellina o
cibelina, el Martes pennanti, el glotón y el visón. Otros
carnívoros representativos son el oso negro, el oso gris, el lince, el
lobo, el coyote, el zorro y la mofeta. El oso polar está disperso por
todas las regiones árticas. El caribú del bosque y el alce americano
están ampliamente extendidos pero el caribú de tierra estéril sólo se
encuentra en las áreas norte, que son además el hábitat del buey
almizclero. El alce y el bisonte se encuentran en varias regiones
occidentales. En las montañas de la Columbia Británica abundan la
oveja bighorn o del Canadá y la cabra de las Rocosas.
Suelos
La turba característica de la tundra y las áreas de bosques adyacentes
cubren grandes partes de Canadá. Esta tierra es por lo general estéril
y con frecuencia cubierta de musgo. Desde el sur de Manitoba, pasando
por Saskatchewan, hasta llegar a Alberta, se extiende un territorio de
ricos suelos pardos y negros de praderas que conforman las mejores
tierras cultivables de Canadá. Únicamente un 4,9% de la tierra es
propicia para la agricultura.
POBLACIÓN
La configuración racial y étnica del pueblo canadiense es muy variada.
Cerca de un 34% de la población está formado por personas de origen
británico; los habitantes de origen francés suponen un 28% de la
población. Los canadienses francófonos mantienen su idioma, cultura y
tradiciones, y el gobierno federal sigue una política nacional
bilingüe y multicultural. El resto de la población se compone de
gentes de otros orígenes como alemanes, italianos, ucranianos,
holandeses, escandinavos, polacos, húngaros, griegos e indígenas
nativos, quienes son oficialmente denominados 'primera nación', los
cuales equivalen al 2% de la población total de Canadá y pertenecen
sobre todo al grupo lingüístico algonquino; otros grupos lingüísticos
representativos son los iroqueses, los salish, los athabascos y los
inuit (esquimales).
Características de la población
La población de Canadá en 1998 era de 30.675.398 habitantes, con una
densidad de 3 hab/km² aproximadamente.
Aproximadamente unas tres cuartas partes
de la población canadiense habitan una franja relativamente estrecha a
lo largo de la frontera con Estados Unidos, con cerca del 62%
concentrado en Quebec y Ontario. El 77% de la población es urbana.
Ciudades principales
Las ciudades más importantes de Canadá son: Toronto (según datos de
1996, 2.385.421 habitantes); Montreal (1.016.376 habitantes);
Vancouver (543.871 habitantes); Ottawa, la capital de Canadá
(población del área metropolitana de Ottawa-Hull, 1.010.498
habitantes); Winnipeg (618.477 habitantes); Edmonton (616.306
habitantes); Quebec (167.264 habitantes); Hamilton (322.352
habitantes); Calgary (768.082 habitantes); Saint Catharines (130.926
habitantes); Kitchener (178.420 habitantes); London (325.646
habitantes); y Halifax (113.557 habitantes).
Religión
La mayor comunidad religiosa de Canadá es la católica. De los grupos
protestantes de Canadá, el más grande es el de la Iglesia unida de
Canadá, seguido de la Iglesia anglicana de Canadá.
EDUCACIÓN Y CULTURA
El sistema educativo de Canadá deriva de las tradiciones británica,
estadounidense y francesa. El inglés o el francés son los idiomas
utilizados aunque algunas escuelas ofrecen una educación oficial
bilingüe. Cada una de las diez provincias es responsable de establecer
y mantener su propio sistema educativo.
Educación
Las primeras escuelas canadienses, dirigidas por las órdenes
religiosas católicas, datan de principios del siglo XVII. La educación
superior empezó en 1635 con la fundación del Colegio de los Jesuitas
en la ciudad de Quebec. A principios del siglo XIX se erigieron las
grandes universidades, empezando con la de McGill (en Montreal), en el
año 1821 y siguiendo con las de Ottawa (1848) y Toronto (1850).
Educación primaria y secundaria
En 1995 Canadá tenía 12.506 escuelas primarias con un registro de
2.448.144 alumnos. En las escuelas secundarias, el mismo año, había
2.505.389 escolares.
Educación
superior
En 1995 Canadá tenía 69 universidades y escuelas universitarias
que registraban 1.763.105 estudiantes. Las mayores universidades son
las siguientes: la Universidad de Columbia Británica, la Universidad
de Simon Fraser, la Universidad de Toronto, la Universidad Laval, la
Universidad McGill, la Universidad de Montreal y la Universidad de
Quebec.
Instituciones culturales
El gobierno federal a través del Consejo de Canadá, fundado en 1957,
fomenta las actividades artísticas. Desde 1972 ha desarrollado una
política multicultural que intenta reflejar las diversas influencias
que componen el mosaico de la vida cultural canadiense, también la
cultura de los pueblos aborígenes.
Museos y bibliotecas
Canadá tiene 2.100 museos, archivos y lugares de interés histórico.
Destacan el Museo Canadiense de la Civilización, el Museo Canadiense
de la Naturaleza, el Museo Nacional de Ciencias y Tecnología, y la
Galería Nacional de Canadá.
El Museo Real de Ontario, en Toronto, el
Museo de la Real Policía Montada de Canadá, en Regina y el Museo Real
de la Columbia Británica, en Victoria, muestran importantes ejemplos
de objetos autóctonos. La Biblioteca Nacional de Canadá, en Ottawa,
publica la bibliografía nacional.
Teatro y música
El Centro Nacional de Artes, en Ottawa, inaugurado en 1969, cuenta con
una orquesta sinfónica estable y compañías de teatro en francés e
inglés. Los canadienses y visitantes pueden también disfrutar de
festivales de verano como el de Stratford Shakespeare, en Ontario, el
Festival Shaw, en Niágara-on-the-Lake (Ontario) y Cultures Canada, una
serie de acontecimientos multiculturales en Ottawa.
ECONOMÍA
Hasta principios del siglo XX Canadá era sobre todo un país agrícola;
desde entonces, se ha convertido en uno de los más industrializados
del mundo. Un buen porcentaje de las industrias manufactureras
nacionales se abastecen de materias primas producidas por los sectores
agrícola, minero, forestal y pesquero de la economía canadiense. En
1997 el producto interior bruto (PIB) fue de 607.744 millones de
dólares. La unidad monetaria es el dólar canadiense, dividido en 100
céntimos (1,38 dólares canadienses equivalían a 1 dólar estadounidense
en 1997).
Agricultura
La agricultura canadiense desempeña un importante papel en la economía
nacional y da empleo a un 3% de la población activa. Debido a su
abundante producción y relativamente pequeña población, Canadá es el
primer exportador de productos alimenticios. El trigo, el principal
cultivo exportado, crece en las más importantes zonas trigueras del
mundo, las provincias de Alberta, Manitoba y Saskatchewan y supone el
16% de la producción global. En 1998 y en orden descendente según el
valor de su producción, los principales cultivos fueron: cereales
(48,9 millones de t, de los cuales 23,2 fueron de trigo, 13 de cebada,
y 7,7 de maíz); patatas (papas, 4 millones de t); hortalizas (2,1
millones de t); fruta (758.335 t); y tabaco (70.350 t). También
destaca la producción de soja (soya, 3 millones de t).
El ganado vacuno y sus productos
derivados equivalen aproximadamente al 50% de los ingresos anuales. En
1998 la cabaña ganadera era de: 13,2 millones de vacas y terneros,
destacando las vacas lecheras, 11,8 millones de cerdos y 634.200
ovejas.
Silvicultura y pesca
El sector forestal es la mayor fuente de riqueza de Canadá y sus
productos derivados aportan anualmente el 14% del valor de sus
exportaciones. Los bosques cubren un área aproximada de 2.445.710 km².
La producción de madera en 1997 fue de 191 millones de m³. Su
exportación supone más de la mitad de la exportación mundial; la
mayoría se destina a Estados Unidos.
Los recursos pesqueros del país se
extraen del noroeste del océano Atlántico y de la zona nororiental del
océano Pacífico así como de las inmensas cantidades de agua dulce que
posee. La mayoría de la producción anual de la industria pesquera se
destina a la exportación, lo que convierte a Canadá en uno de los
exportadores pesqueros más destacados del mundo. El total de capturas
fue de 901.225 t anuales en 1996. Las principales especies fueron:
bacalao, arenque, salmón, platija, langosta, vieira, cangrejo y lubina.
Pieles
La caza para obtener pieles (especialmente de castor) tuvo un
importante papel en los orígenes del desarrollo económico de Canadá y
aún hoy se practica.
Minería
La industria minera canadiense se orienta fundamentalmente a la
exportación, lo que hace de Canadá uno de los primeros países
exportadores de minerales del mundo.
Los primeros productos, en valor, son el
petróleo (702.098.890 barriles al año), gas natural (165.582 millones
de m³), oro (169.050 kg), cobre (657.400 t), cinc (1,1 millones de t),
níquel (189.100 t), carbón (78,7 millones de t) y mineral de hierro
(23,8 millones de t).
Canadá es el principal productor mundial
de asbesto y cinc, y se encuentra entre los primeros países en la
producción anual de uranio, cobalto, cobre, oro, yeso, mineral de
hierro, plomo, molibdeno, níquel, gas natural, metales de platino,
potasio, plata, sulfuro y titanio concentrado.
Industria
La economía canadiense depende en gran medida de las manufacturas. Los
productos manufacturados más importantes son los vehículos y piezas de
motor, los alimentos procesados, los productos químicos, los metales
primarios, el petróleo refinado, los productos eléctricos y
electrónicos, tablones y contrachapados de madera, y material de
imprenta. El sector industrial aporta un 30% al producto interior
bruto (PIB). Las provincias industriales más importantes son Ontario y
Quebec.
Energía
Canadá es el primer productor mundial de energía hidroeléctrica. La
primera central nuclear abierta en Canadá (en Rolphton, Ontario) se
puso en funcionamiento en 1962.
En 1997 la producción anual alcanzaba
los 547.169 millones de KWh, de los cuales el 64% provenía de las
centrales hidroeléctricas, el 14% de las plantas nucleares y el 22% de
plantas convencionales que utilizan combustible fósil. Canadá exporta
una parte de su producción energética a Estados Unidos.
Turismo
Las distintas estaciones del año y las maravillas paisajísticas de
Canadá atraen a un gran número de turistas. La Exposición y Estampida
de Calgary (Alberta), que se lleva a cabo en el mes de julio es famosa
en todo el mundo. En invierno se aprovechan las abundantes nieves por
lo que las estaciones de esquí se están extendiendo. Se han preservado
unos 730.000 km2 de áreas paisajísticas en su estado natural para su
uso como parques nacionales, marinos y provinciales, como es el caso
de los famosos parques nacionales Jasper y Banff; este último recibe
más de 4 millones de visitantes al año.
El turismo se ha convertido en una de
las principales actividades económicas de Canadá. En 1997 unos 17,6
millones de personas visitaron el país, de ellos la gran mayoría
procedía de Estados Unidos.
Comercio exterior
El volumen del comercio exterior de Canadá en relación con su
población se encuentra entre los más elevados del mundo. En 1996 sus
exportaciones alcanzaron los 201.633 millones de dólares y sus
importaciones ascendieron a 175.158 millones de dólares.
La mayoría de sus relaciones comerciales
se producen con Estados Unidos, que generalmente absorben el 80% de
las exportaciones de Canadá y más del 65% de sus importaciones; Japón
y Gran Bretaña son los siguientes socios comerciales del país. Canadá
y Estados Unidos entraron en el Tratado de Libre Comercio
Estadounidense-canadiense de 1988, sustituido en 1992 por el Tratado
de Libre Comercio Norteamericano (en inglés NAFTA), en el que se
incorporó México.
Transporte
El canal de navegación San Lorenzo-Grandes Lagos se extiende a lo
largo de 3.769 km desde el golfo de San Lorenzo hasta el centro del
territorio continental. Casi 59.000 embarcaciones que realizan
servicios de tráfico exterior entran y salen anualmente de los puertos
canadienses; la carga que se desembarca alcanza una cantidad total de
69,1 millones de t y se cargan unos 153,8 millones. Los puertos de
Vancouver, Sept Îles, Montreal, Port-Cartier, Quebec, Halifax, Saint
John, Príncipe Rupert y Hamilton, controlan la mayor parte del total.
El Ferrocarril Canadiense tiene una
extensión total de 69.677 km. La longitud total del sistema de
carreteras, en 1995, era de 901.902 km. En 1996 se registraron cerca
de 563 vehículos por cada 1.000 habitantes.
Las mayores líneas aéreas, la Air Canada
y la Canadian Airlines International, poseen una extensa red de rutas
interiores e internacionales. De los más de 1.200 aeropuertos, el de
mayor tráfico es el de Lester B. Pearson Airport, en Toronto, seguido
del de Vancouver, los aeropuertos internacionales de Dorval y Mirabel,
cerca de Montreal, y el de Calgary.
Comunicaciones
La Canadian Broadcasting Corporation (CBC), de carácter estatal, está
dotada de 65 emisoras o estaciones de radio de su propiedad; además
operan otras 695 emisoras privadas y 116 canales de televisión. En
1997 estaban en servicio unos 609 teléfonos por cada 1.000 habitantes.
En 1996 Canadá tenía 107 periódicos con una tirada diaria de 4,7
millones de ejemplares.
Trabajo
La población activa era en 1997 de 16,1 millones de personas. El
empleo se concentra principalmente en los sectores de servicios (71%)
e industria (25%). Aproximadamente un 3% de la población trabaja en el
sector agrícola, forestal y pesquero.
GOBIERNO
Canadá se rige por los principios del Acta Constitucional de 1982, por
la que se otorga al gobierno pleno poder sobre su desarrollo. Canadá
tiene un régimen federal, cuyos poderes se dividen entre el gobierno
central y los provinciales. No obstante, las tensiones entre ambos
niveles de gobierno siguen existiendo, en especial en las provincias
francófonas. La cabeza del Estado en Canadá es el soberano de Gran
Bretaña, el cual es representado en el país por un gobernador general;
el jefe del gobierno es el primer ministro, el cual es responsable
ante el Parlamento.
Poder ejecutivo
El gobierno central de Canadá se encarga de todas las competencias que
no se han asignado específicamente a las provincias, como la
educación, la sanidad, los derechos civiles, la tasación de impuestos
locales, la regulación del comercio local y los préstamos bancarios.
Poder legislativo
El Parlamento canadiense está formado por dos cámaras: el Senado,
compuesto por 104 miembros, designados por el gobernador general tras
consulta con el primer ministro, y la Cámara de los Comunes, compuesta
por 295 miembros elegidos de forma democrática y proporcional a la
población de cada provincia.
Poder judicial
El sistema legal de Canadá deriva del derecho común británico, a
excepción del de Quebec, donde el sistema provincial de derecho civil
se basa en el Código de Napoleón francés.
Gobierno provincial y territorial
El jefe del gobierno de cada provincia es un primer ministro,
responsable ante una asamblea legislativa de carácter unicameral; los
comisionados asignados por el gobierno federal gobiernan el Territorio
del Yukón y los Territorios del Noroeste. Un tercer territorio,
Nunavut, constituido en 1999, está dotado de una configuración
gubernamental similar a la de los otros territorios.
Partidos políticos
Los partidos políticos más fuertes de Canadá durante todo el siglo XX
han sido el Partido Liberal y el Partido Conservador Progresista. El
Bloc Québecois, un grupo escindido de los conservadores, ha crecido
gracias a su apoyo a la independencia de Quebec. Hasta cierto punto,
este partido actúa a modo de brazo federal del Parti Québecois, que
tiene su sede en Quebec y que se hizo cargo del gobierno provincial
desde 1976 hasta 1985.
Bienestar social
Todos los niveles de gobierno comparten la responsabilidad sobre el
bienestar social de Canadá. El gobierno federal concede ayuda a las
provincias para cubrir los costes de los servicios sociales, aunque la
administración de los mismos es principalmente responsabilidad de las
provincias. Los gobiernos provinciales tienen mayores competencias
sobre la educación y la sanidad de Canadá.
Defensa
Canadá es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico
Norte (OTAN) y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En
1997 60.600 personas componían las Fuerzas Armadas de Canadá.
HISTORIA
La historia de Canadá nació a raíz del encuentro de sus habitantes con
el rigor y las riquezas de una inmensa nueva tierra. Está marcada
además por los logros conseguidos y los conflictos habidos entre sus
diversos habitantes: tribus indígenas, franceses, ingleses y demás
inmigrantes europeos.
Encuentro entre pueblos
Norteamérica, donde se sitúa Canadá, recibió durante miles de años
grandes oleadas de inmigrantes procedentes de Oriente y Occidente.
Pueblos indígenas
En una serie de oleadas migratorias que se produjeron durante las
últimas glaciaciones del pleistoceno, pueblos mongoles procedentes de
Asia entraron en Norteamérica, cruzando probablemente el estrecho de
Bering. Se dispersaron paulatinamente por todo el continente
americano. En 1600 más de 250.000 aborígenes habitaban lo que es hoy
Canadá.
El mayor grupo lingüístico era el
algonquino, en el que había tribus de cazadores nómadas, como los cree
y los naskapi, en la región subártica oriental y los abnaki y micmac,
en los bosques del este y en la costa. En el siglo XVIII los
algonquinos se habían extendido hasta el oeste. Los ojibwa, los indios
pies negros, los cree de las praderas y otras tribus ocuparon las
praderas y llanuras en busca de bisontes. Las tribus de lengua
iroquesa —hurones e iroqueses— vivían en asentamientos agrarios
permanentes y tenían una organización tribal muy desarrollada en el
valle del río San Lorenzo y alrededor de los lagos Ontario y Erie.
Las tribus de los salish y athabascos,
así como otros grupos lingüísticos, habitaban las aldeas pesqueras a
lo largo de los ríos del interior de la Columbia Británica. En la
costa del Pacífico las tribus salish desarrollaron una cultura rica,
basada en la pesca del salmón, como muestran sus tótems grabados de
madera. Los pequeños y aislados núcleos de los esquimales o inuit
desarrollaron una cultura propia basada en la caza de focas y
caribúes, lo que les permitía sobrevivir a las duras condiciones
ambientales del Ártico.
Invasión europea
Los primeros europeos en llegar a Norteamérica fueron posiblemente
colonizadores islandeses procedentes de Groenlandia. Según las sagas
de Islandia Leif Ericson alcanzó Vinlandia —algún punto ubicado a lo
largo de la costa atlántica norte— hacia el 1000 d.C. Las pruebas
arqueológicas sugieren que pueblos nórdicos fundaron asentamientos de
corta existencia en Terranova.
Una segunda oleada de exploradores
europeos confirmaron finalmente, entre 1492 y 1540, la existencia de
una nueva tierra. Muchos de los exploradores, bajo el auspicio de sus
gobiernos, buscaron un paso marítimo al noroeste, que desde Europa
permitiría alcanzar las riquezas de Asia. El viaje a Terranova en 1497
de Giovanni Caboto, un veneciano al servicio de Inglaterra, impulsó
una serie de expediciones posteriores y asentó las bases para la
instalación británica en Canadá.
Durante las décadas de 1530 y 1540 el
explorador francés Jacques Cartier navegó el San Lorenzo río arriba y
reclamó la tierra para Francia. Los intereses ingleses y franceses en
Canadá renacieron, por motivos comerciales principalmente, a finales
del siglo XVI. Los exploradores ingleses Martin Frobisher, en 1570, y
Henry Hudson, en 1610 y 1611, continuaron sin éxito la búsqueda de un
paso hacia Asia. En la década de 1630, los intereses pesqueros de los
ingleses explicaban los esfuerzos por colonizar Terranova.
Primeras colonias francesas
Los pescadores sabían de la abundancia de castores, cuya piel
ambicionaban los cazadores para su comercialización en Europa. El
gobierno francés, motivado por la idea de crear un imperio en el Nuevo
Mundo, decidió trabajar a través de monopolios comerciales que, a
cambio del control del comercio de pieles, se encargarían de la
colonización. En 1603 el monopolio concedido a Pierre du Guast, señor
de Monts, le permitió fundar asentamientos comerciales en Acadia en
1604 (hoy, New Brunswick) y en Quebec, junto al río San Lorenzo. La
creación de la colonia de Quebec en 1608 debe mucho a la obra de
Samuel de Champlain, quien se convertiría en el más destacado
personaje de la colonización francesa. Más tarde Champlain convencería
a Armand Jean du Plessis, cardenal de Richelieu, principal consejero
de Luis XIII y auténtico dueño del gobierno francés, de la importancia
de Norteamérica para su sistema mercantilista de apoyo estatal al
desarrollo económico. En 1627 Richelieu organizó una compañía por
acciones, la Compañía de los Cien Asociados, para fundar un poderoso
núcleo de civilización francesa en el Nuevo Mundo.
Nueva Francia (1627-1763)
Como posesión francesa, Nueva Francia reflejó los intereses de su
patria fundadora.
Una colonia comercial
La población francesa inducida a emigrar alcanzó un número de 2.000
personas en 1666. Nuevos asentamientos comerciales se fundaron sobre
todo en Trois-Rivières (1634) y Montreal (1642). Los coureurs de
bois, aventureros y cazadores ilegales de pieles, deseosos de
evitar las restricciones de la compañía, realizaron exploraciones al
interior del país.
A los hugonotes franceses, vencidos en
Francia, les quedó prohibido asentarse en la nueva colonia. En 1614
llegaron frailes franciscanos recoletos para convertir a los
aborígenes, pero fueron sustituidos en 1635 por los jesuitas.
La supervivencia de Nueva Francia fue
incierta debido a las casi continuas luchas con la confederación
iroquesa. En 1608 Champlain se había aliado con los algonquinos y los
hurones; pero esta alianza enfrentaba a los iroqueses con sus enemigos
tradicionales que abastecían de pieles a los holandeses de Nueva
Amsterdam, los hurones. Tras los brutales asaltos de los iroqueses a
los campamentos hurones del norte del San Lorenzo en 1648 y 1649, se
volvieron contra Francia. El comercio de pieles dejó de ser provechoso
y la amenaza a la colonia era ya tan grande que los franceses
consideraron su abandono.
Una colonia real
En 1663, el brillante ministro de Luis XIV, Jean-Baptiste Colbert,
reorganizó Nueva Francia bajo la autoridad directa del rey. El
comercio de pieles se otorgó a la Compañía de las Indias Occidentales
con carácter de monopolio. La amenaza iroquesa había desaparecido,
aunque continuaron los ataques de forma esporádica a lo largo del
siglo XVII. El conde de Frontenac, como gobernador, alentó más
expediciones hacia el interior; las de Louis Jolliet y Jacques
Marquette iban dirigidas a la exploración del río Mississippi (1673) y
las de René Robert Cavalier, señor de La Salle, a la obtención de
Luisiana (1682).
La situación se complicó aún más con la
fundación en 1670 de una compañía británica, la Compañía de la Bahía
de Hudson.
Rivalidad anglo-francesa
Las florecientes colonias inglesas a lo largo del océano Atlántico se
vieron obstaculizadas por Acadia y Nueva Francia, al norte, y por la
expansión francesa en el valle del Mississippi. Al mismo tiempo, los
franceses se vieron atrapados entre la Compañía de la Bahía de Hudson,
que controlaba el norte de Canadá, y las colonias inglesas, al sur. El
conflicto, inevitable por otra parte, estalló en 1689, provocando la
guerra del Rey Guillermo.
La Paz de Ryswick (1697) confirmó el
statu quo. La breve tregua se rompió en 1702 con el estallido de
la guerra de la Reina Ana. En el transcurso de la misma los británicos
ocuparon Acadia (1710) de forma definitiva. Por el Tratado de Utrecht
(1713) los franceses cedían Terranova además de la región de la bahía
de Hudson; retuvieron, sin embargo, la isla de Cape Breton y la isla
del Príncipe Eduardo.
La posterior Guerra Francesa e India
resultó desastrosa para Francia. Este país había intentado reforzar
sus posiciones en Norteamérica a base de reformar Louisbourg,
construir fuertes en el valle del Ohio y de acordar nuevas alianzas
con los nativos. Nueva Francia, sin embargo, con una población cercana
a los 60.000 habitantes y una metrópoli indiferente y en guerra, era
débil y difícilmente podía enfrentarse al imperialismo británico cuya
población superaba el millón en sus trece colonias americanas que
además estaban respaldadas por el potencial militar y naval de un
Reino Unido en expansión. La competencia anglo-francesa en el Valle
del Ohio fue la chispa que hizo estallar el conflicto en 1754. En 1758
una expedición británica reconquistó Louisbourg. Un ejército británico
bajo el mando del joven impulsivo James Wolfe ganó la batalla decisiva
de las llanuras de Abraham contra los franceses, dirigidos por el
experto Louis Joseph marqués de Montcalm de Saint-Veran, y obtuvo
Quebec; otros ejércitos británicos controlaron el oeste y la llegada
de la flota británica supuso la rendición de Montreal en 1760. El
resultado, confirmado por el Tratado de París (1763), fue que Nueva
Francia pasó a ser dominada por los británicos.
Norteamérica británica (1763-1867)
Bajo el dominio británico la población creció rápidamente y con ella
crecieron las tensiones raciales.
Formación de una colonia británica
La Norteamérica británica tomó forma más por designios históricos que
por diseño preconcebido. En 1763 estaba compuesta por cuatro regiones
distintas, tres de ellas se habían conseguido en 1713 después de una
larga pugna con Francia. Terranova era considerada como una mera serie
de bases pesqueras incluso después del asentamiento. La región de la
bahía de Hudson era un área virgen en la que competían la Compañía de
la Bahía de Hudson con las pequeñas compañías por el tráfico de
pieles. Acadia, rebautizada con el nombre de Nueva Escocia, se pobló
sobre todo con gentes de Nueva Inglaterra que sustituyeron a los
franceses; su capital, Halifax, se fundó en 1749.
La conquista de la cuarta región, Nueva
Francia (o Quebec), puso a los británicos, en calidad de gobernadores
de los colonos franceses, en un dilema.
La victoria de las trece colonias
americanas rebeldes dejaron a los británicos con los restos más pobres
de su imperio del Nuevo Mundo y con la determinación de evitar una
segunda revolución. Tenían, por otra parte, que acomodar a los casi
50.000 refugiados partidarios de la corona que tuvieron que abandonar
sus hogares tras la guerra de la Independencia estadounidense y que se
asentaron en Nueva Escocia y en el alto San Lorenzo. En respuesta a
las demandas de sus partidarios, el gobierno británico creó en 1784
New Brunswick, y por el Acta Constitucional de 1791 dividió Quebec en
el Bajo Canadá (con población francesa mayoritariamente) y el Alto
Canadá (sobre todo de población inglesa de América).
Agitaciones reformistas
Durante la década de 1820 y las dos siguientes décadas aumentaron las
presiones para llevar a cabo reformas políticas. Algunos reformadores
eran moderados; otros, radicales. En el Bajo Canadá, a pesar de que la
Iglesia católica apoyaba a los moderados, Louis Joseph Papineau
dirigió a los radicales en una revuelta que demandaba la autonomía
económica. En el Alto Canadá, el escocés William Lyon Mackenzie King
dirigió la reivindicación de un gobierno 'responsable', es decir,
representativo.
Agitado por estos acontecimientos el
gobierno británico designó a un aristócrata liberal inglés, John
George Lambton, primer conde de Durham, primer gobernador general de
toda Norteamérica británica y le ordenó buscar una solución a los
problemas de la colonia. Un año después el Parlamento británico
aprobaba el Acta de la Unión, que unía los dos territorios en la
Provincia de Canadá y le otorgaba igual representación en la cámara
legislativa.
Progreso y tensión
Durante la mitad de la década de 1850 la vida colonial experimentó una
liberación general. El desarrollo industrial creció gracias al Tratado
de Reciprocidad con los Estados Unidos (1854-1866).
A pesar del progreso, las tensiones
raciales reaparecieron. Los protestantes británicos de Alto Canadá no
aprobaban lo que ellos consideraban una excesiva influencia católica
francesa en los asuntos locales. Los franceses del Bajo Canadá, por su
parte, recelaban de los esfuerzos de los ingleses por dominar y
anglicanizar la colonia. La Guerra Civil estadounidense (1861-1865)
parecía amenazar la supervivencia de la Norteamérica británica. Los
colonos temían que un norte victorioso, molesto por el apoyo británico
al sur en la guerra, contraatacara invadiendo las colonias británicas.
La confederación
De estos problemas surgió un movimiento para la unificación de las
colonias de la Norteamérica británica. Las resoluciones en este
sentido adoptadas en Quebec, modificadas ligeramente, fueron aprobadas
por el Parlamento británico como la Ley de Norteamérica Británica
(1867) y proclamadas ese mismo año en Canadá. Era la primera vez que
una colonia conseguía crear un gobierno sin abandonar el Imperio.
El nuevo país, llamado Dominio del
Canadá, era el resultado de la federación de Nueva Escocia, New
Brunswick, Quebec (Bajo Canadá) y Ontario (Alto Canadá). El dominio
continuó sometido a la autoridad absoluta de la corona británica.
Construyendo una nación (1867-1929)
Según el censo de 1871, la población era de 3,7 millones de
habitantes. Del total, cerca de 1 millón eran católicos franceses;
850.000 irlandeses católicos y protestantes, y más de 1 millón
protestantes ingleses y escoceses. Tres cuartas partes de la población
era rural. Únicamente Montreal, Quebec y Toronto se podían considerar
grandes ciudades.
La expansión bajo Macdonald
Sir John Alexander Macdonald, elegido primer ministro en 1867, se
dispuso inmediatamente a realizar la labor de construir una nación.
Los mestizos, encabezados por Louis David Riel, se sublevaron; el
gobierno negoció el fin de la primera de estas rebeliones del Noroeste
mediante el acuerdo de crear la provincia de Manitoba en 1870.
Macdonald extendió Canadá aún más,
añadiendo Columbia Británica (1871) y la isla del Príncipe Eduardo
(1873), territorios que habían sido explorados durante el siglo XVIII
por expediciones navales realizadas por españoles y británicos.
Posteriormente fue abierto al comercio de pieles a través de la
actividad de, entre otros, sir Alexander MacKenzie y, ya en la década
de 1860, ambos territorios se vieron colonizados por un sinfín de
intrépidos buscadores de oro.
Política nacional
El triunfo de los liberales dirigidos por Alexander Mackenzie no fue
capaz de frenar la depresión económica y pronto restituyeron a
Macdonald, que fue reelegido en 1878 bajo la promesa de llevar
adelante una 'política nacional' que hiciera de Canadá un país
autosuficiente económicamente. El elemento crucial que consiguió hacer
realidad el establecimiento y mantenimiento de una nación
transcontinental fue el éxito político, financiero y de ingeniería que
supuso la creación del Ferrocarril Canadiense del Pacífico.
La perspectiva de una inminente
finalización de la línea ferroviaria en 1885 provocó que los mestizos
y algunas tribus se unieran en la segunda de las rebeliones del
Noroeste, en el río Saskatchewan. Durante estos años, el dominio
experimentó un considerable cambio social. A ello contribuyó la
Policía Montada del Canadá.
Los años de Laurier
La muerte de Macdonald en 1891 dejó a los conservadores sin un
dirigente eficaz. Las elecciones de 1896 fueron para los liberales,
dirigidos por el abogado franco-canadiense Wilfrid Laurier.
Por fin se colonizaron las praderas y
Alberta y Saskatchewan se convirtieron en provincias en 1905. La
comunidad empresarial se benefició durante estos años. Además, en 1911
el desarrollo del ferrocarril, el crecimiento industrial y las
iniciativas de algunos empresarios habían creado un sector empresarial
poderoso. Otros canadienses temían que su estilo de vida fuera
amenazado por influencias exteriores, en especial por los casi 60.000
emigrantes procedentes de Europa central y meridional, muchos de
ellos, eslavos.
La I Guerra Mundial y sus
consecuencias
Sir Robert Laird Borden, el nuevo primer ministro conservador,
respondió a las peticiones de reforma pero pronto se dio cuenta de que
la I Guerra Mundial absorbía las energías de su gobierno. Los
esfuerzos bélicos canadienses fueron impresionantes. La población
(unos 8 millones de habitantes) gastó 1.670 millones de dólares;
fueron enviados 425.000 canadienses a luchar, primero bajo mando
británico, y desde 1917, bajo mando canadiense, teniendo cerca de
60.000 bajas.
La próspera década de 1920
Por contra, la década de 1920 fue una época de recuperación; volvió la
prosperidad, sobre todo a las ciudades. El nuevo primer ministro
liberal, William Lyon Mackenzie King, se benefició del nuevo ambiente
de confianza y serenidad mientras él se esforzaba por unificar la
nación. Insistía en que Canadá determinara su propia política, tanto
en el interior como en el exterior, con el mismo rango que el Reino
Unido, lo cual se reconoció en la Conferencia Imperial de 1929, siendo
confirmado por el Parlamento británico en 1931 por medio del Estatuto
de Westminster.
La persecución del bienestar
(1929-1957)
Tras la prosperidad de la década de 1920, Canadá sufrió una depresión
y una guerra y posteriormente se produjo otra etapa de progreso
material.
La Gran Depresión
En cuatro años la Gran Depresión mundial agitó los pilares de la
nación. El producto nacional bruto cayó desde los 6.100 millones de
dólares en 1929, hasta unos 3.500 millones en 1933. La producción
industrial se redujo a la mitad y en 1933 cerca de un 20% de la
población activa estaba desempleada.
Los años de la guerra
El comienzo de la II Guerra Mundial contribuyó a salvar al gobierno de
Mackenzie así como la economía canadiense. Aunque había seguido en la
década de 1930 una política de aislamiento, cuando el Reino Unido
entró en guerra en 1939, Canadá se unió también a la coalición contra
las potencias del Eje. La invasión alemana de Francia en 1940 forzó a
los canadienses a aceptar la realidad de una guerra absoluta.
De los 12 millones de habitantes con los
que contaba en esa época, aproximadamente un millón y medio de hombres
y mujeres canadienses sirvieron en la guerra, de los cuales 41.700 lo
hicieron en acción, tanto en Europa como en el frente del Pacífico.
Después de un total de 22 años como
primer ministro, Mackenzie King se retiró en 1948 para ser sustituido
por Louis Stephen Saint-Laurent. Terranova, que comprendía Labrador,
se convertía en provincia canadiense. Esta unión, en 1949, completó el
proceso de confederación.
Prosperidad de posguerra
El éxito de los liberales se aseguró con el auge económico que se
produjo tras la guerra. Se descubrieron nuevos abastecimientos de
petróleo en Alberta y nuevas reservas de mineral de hierro en Ungava
(norte de Quebec) y Labrador durante la década de 1940. En la década
siguiente, los recursos de uranio se desarrollaron en el norte de
Ontario y se construyeron centrales energéticas a lo largo del país.
El auge económico se vio impulsado por la llegada de cerca de 1,5
millón de inmigrantes, sobre todo británicos y otros europeos, que
proporcionaron mano de obra barata y un nuevo sector de consumo.
Nuevas relaciones internacionales
A medida que los viejos lazos con el Reino Unido se desintegraban,
Canadá entró poco a poco en la órbita política de Estados Unidos. En
1940, Mackenzie King y el presidente estadounidense Franklin D.
Roosevelt habían firmado el Acuerdo Ogdensburg, que propiciaba la
realización de planes conjuntos permanentes de defensa. Después de la
guerra, la política exterior de Canadá estaba estrechamente ligada a
la de Estados Unidos interesada en contener la expansión del
comunismo. En 1949 Canadá se incorporó a la Organización del Tratado
del Atlántico Norte (OTAN).
Tiempo de dificultades
En la segunda mitad de la década de 1950 aparecieron varios problemas
espinosos que amenazaban la supervivencia de Canadá. La elección del
dirigente conservador John George Diefenbaker en 1957 puso fin a 22
años de gobierno liberal.
Confusión en la década de 1960
Diefenbaker no pudo gobernar con eficacia y su partido fue derrotado
en las elecciones de 1963 por los revitalizados liberales liderados
por Lester Bowles Pearson. Aún así, algunos nacionalistas se volvieron
hacia las nuevas organizaciones separatistas, entre las que destacaba
el Parti Québécois, fundado en 1968, de René Lévesque (PQ).
La era Trudeau
En las elecciones de 1968 la política y personalidad del
franco-canadiense Pierre Elliot Trudeau, dio la mayoría a los
liberales. Trudeau, que dominó el panorama de la política nacional
durante quince años, elaboró una nueva visión de Canadá. Su gobierno
fortaleció la política cultural para promover la participación de las
capas sociales medias y bajas en acontecimientos deportivos de
carácter internacional y proporcionar así un nuevo foco de orgullo
nacional.
Trudeau liberalizó la política de
inmigración, atrayendo a numerosos asiáticos, sudamericanos y
centroamericanos, e inculcó la idea de una sociedad multicultural.
Gran parte de la atención personal de
Trudeau se centró en preservar la unidad nacional. Su gobierno aprobó
la Ley del Idioma Oficial (1969), por la que se establecía la igualdad
del uso del francés e inglés en toda actividad gubernamental. En
octubre de 1970 recurrió a la ley marcial para imponer el orden en
Quebec después de que el Frente de Liberación de Quebec hubiera
secuestrado a un cónsul británico y a un ministro del gabinete
provincial.
Los liberales perdieron las elecciones
de mayo de 1979 a favor de los conservadores progresistas, encabezados
por Joseph Clark. Sin embargo, éste no supo formar una mayoría estable
en el Parlamento y Trudeau regresó al poder en febrero de 1980. En
mayo el gobierno federal triunfó en un referéndum provincial sobre la
soberanía de Quebec, con el rechazo de la independencia por cerca del
60% de los votantes. Trudeau fue finalmente capaz de conseguir que las
provincias angloparlantes aprobaran una nueva Constitución que se
proclamó en 1982; Quebec no la aprobó.
La reacción conservadora
Cuando Trudeau se retiró en junio de 1984, John Napier Turner se
convirtió en primer ministro. En las elecciones parlamentarias de
septiembre los conservadores con Brian Mulroney a la cabeza ganaron
con facilidad.
Inspirado por el presidente
estadounidense Ronald Reagan y la primera ministra británica Margaret
Thatcher, el gobierno intentó reducir el déficit, recortar el
presupuesto en temas culturales y sociales, retomar los buenos
contactos con los empresarios e incluso privatizar compañías del
gobierno. La medida más importante se dio en 1988 cuando Mulroney y
Reagan firmaron un acuerdo de libre comercio. En 1993 el gobierno
canadiense ratificó otro acuerdo con Estados Unidos y México para
crear una zona de comercio libre. El 1 de junio de 1994 entró en vigor
el Tratado de Libre Comercio Norteamericano (NAFTA, en sus siglas en
inglés).
En mayo de 1992 los votantes canadienses
aprobaron una decisión gubernamental para crear en los Territorios del
Noroeste un espacio amplio que contaría con autogobierno propio para
el pueblo esquimal o inuit; éstos lo aprobaron en noviembre del mismo
año. El territorio, denominado Nunavut ('nuestra tierra' en inuit),
obtuvo categoría territorial en 1999. En febrero de 1993, estando
Canadá envuelta en la recesión económica y la discordia política,
Mulroney anunció su dimisión como primer ministro y dirigente del
Partido Conservador Progresista. Kim Campbell le sustituyó como jefe
del partido en junio y se convirtió en la primera mujer en Canadá
nombrada primera ministra. Justo cuatro meses después Campbell y su
partido, los conservadores progresistas, fueron derrotados en las
elecciones. En 1993 fue nombrado primer ministro el máximo dirigente
del Partido Liberal, Joseph Jacques Jean Chrétien.
En las elecciones, el electorado de
Quebec dividió su voto por cuestiones étnicas, pero el Parti Québécois
(PQ) consiguió la mayoría de los escaños. Después de las elecciones el
PQ inició una campaña en toda la provincia en un intento por recuperar
el sentimiento popular en torno a la causa de la independencia. Su
propuesta tuvo éxito y en el otoño de 1995 se celebró una nueva
consulta electoral que dio la victoria a los partidarios de la unión,
pero por un margen muy estrecho.
Ese mismo año se produjo un
enfrentamiento pesquero con España y la Unión Europea a causa de los
derechos de pesca del fletán negro en aguas del Atlántico
noroccidental; el conflicto se saldó con una revisión de las cuotas de
pesca y la retirada de una ley canadiense que otorgaba a este país
jurisdicción más allá de las 200 millas.
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