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consecuencia de ello, es uno de los lugares de la tierra más activos tectónicamente, y por esto son muy frecuentes los volcanes, los manantiales de aguas termales y las solfataras (chimeneas volcánicas
que expulsan gases y vapores calientes);
también lo son los terremotos, pero raras veces causan daños graves.
En la isla se localizan más de 200 volcanes, de los que al menos 30
han entrado en erupción en tiempos históricos. Cabe mencionar entre
ellos el monte Hekla (1.491 m), que ha entrado en erupción muchas
veces, las más destacadas en 1766, 1947 y 1980; y el cercano Laki, con
unos 100 cráteres separados. Los vastos campos de lava creados por los
volcanes cubren casi el 10% del territorio. Muchas erupciones han
causado una devastación generalizada: así, en 1783 (año en que ocurrió
la única erupción conocida del volcán Laki) la lava líquida, las
cenizas volcánicas, los gases y las crecidas torrenciales, como
resultado de la fusión del hielo y la nieve, produjeron la muerte de
más de 9.000 personas, asolaron grandes zonas de terreno cultivable y
mataron al 80% del ganado de la isla. En 1963, un volcán en el lecho
oceánico entró en erupción a la altura de la costa suroeste de
Islandia y formó la isla de Surtsey. En 1973, un volcán en la isla
Heimaey entró en actividad, y hubo que evacuar a la población de la
ciudad de Vestmannaeyjar.
Las fuentes termales son habituales en
Islandia. En especial son abundantes en las áreas volcánicas,
provocando la aparición de géiseres, volcanes de lodo, y otras
diversas formas. Geysir (del cual procede la palabra géiser) es el más
espectacular, brota a intervalos irregulares (normalmente de 5 a 36
horas) y expulsa una columna de agua hirviendo hacia arriba hasta unos
60 m de altura. La mayoría de los edificios en el área de Reykjavík se
calientan por este agua conducida a través de tuberías desde las
cercanas fuentes termales.
Clima
Islandia presenta un clima oceánico frío,
más suave de lo que cabría esperar teniendo en cuenta su ubicación en
latitudes tan altas, próxima al círculo polar ártico, y a la altitud
media de su territorio. La influencia oceánica, en especial de la
corriente noratlántica (prolongación de la corriente del Golfo),
modera las condiciones climáticas en todas las partes de la isla. La
temperatura media anual en Reykjavík es de -5 ºC, con una oscilación
entre los 0,6 ºC en enero y los 11,1 ºC en julio. En las regiones
costeras del noroeste, norte y este, sometidas a los efectos de las
corrientes y a la deriva de los bloques de hielo (icebergs), las
temperaturas son, por lo general, más bajas. Los fuertes vientos son
frecuentes, especialmente durante el invierno y pueden darse también
densas nieblas. La precipitación anual varía entre unos 1.270 y 2.000
mm en la costa sur, mientras que en la costa norte es sólo de unos 510
mm. Las laderas sur de algunas de las montañas del interior pueden
registrar hasta 4.570 mm de precipitación al año.
Flora y fauna
La vegetación de Islandia es del tipo
europeo ártico. La hierba y el brezo, que proporcionan pasto para el
ganado, principalmente ovino, son abundantes en la costa meridional.
Debieron existir bosques extensos en tiempos prehistóricos, pero en la
actualidad árboles como el abedul y la picea son escasos; incluso
después de aplicar programas de reforestación, que se iniciaron en la
década de 1960, escasamente menos del 2% del territorio está poblado
de árboles. Los arándanos y los frutos de alguna familia de las
empetráceas son la única clase de frutas que crecen en la isla.
El zorro ártico era el único mamífero
terrestre en Islandia antes del primer asentamiento humano. El reno se
introdujo hacia 1770 y los roedores llegaron en los barcos. No hay
reptiles, ranas o sapos. Unas 100 especies de pájaros habitan en la
isla; muchas de estas especies son acuáticas, como el cisne cantor y
varias clases de patos; las colonias de patos en el lago Mývatna, en
el norte, son las más grandes y más variadas del mundo. El pato eider
es valioso por su plumón. Las ballenas y las focas viven mar adentro,
al igual que bancos de bacalao, eglefino, halibut y arenque. Muchos
salmones y truchas comunes permanecen en los ríos y lagos de agua
dulce de Islandia.
POBLACIÓN
Divisiones administrativas y principales ciudades
Religión y lengua
La iglesia estatal de Islandia es la
luterana, a la cual pertenecen más del 93% de los islandeses. Sin
embargo, existe completa libertad religiosa. Los luteranos libres y
otros credos protestantes y católicos forman una pequeña minoría. La
lengua es el islandés, que ha permanecido más cerca del escandinavo
antiguo de los originales pobladores de la isla, que de las otras
lenguas escandinavas. La mayoría de los habitantes hablan también al
menos una lengua extranjera, en especial el inglés. Véase
Lengua islandesa; Literatura islandesa.
Educación
Casi todos los islandeses están
alfabetizados. La educación es gratuita hasta el grado universitario y
obligatoria para todos los niños entre los 6 y los 16 años. En 1995 se
inscribieron 29.221 alumnos en las escuelas primarias, 30.463
estudiantes asistían a los centros de enseñanza secundaria y de
formación profesional, y 7.483 se incorporaron al nivel de enseñanza
superior; alrededor del 25% de los estudiantes del nivel superior
estudian en el extranjero. La mayor institución de educación superior
es la Universidad de Islandia (1911), en Reykjavík. La capital también
tiene una escuela técnica y escuelas de agricultura y música, así como
de formación del profesorado.
Las bibliotecas principales de Islandia
son la Biblioteca de la Universidad, la Biblioteca Nacional y la
Biblioteca de la Ciudad, todas localizadas en Reykjavík. La capital es
también sede del Museo de Historia Natural y del Museo Nacional, que
alberga la principal colección de antigüedades de Islandia y la
galería de arte en la que se expone la obra del escultor islandés
Einar Jónsson.
ECONOMÍA
Agricultura y ganadería
Cerca del 11% de la mano de obra está
ahora vinculada a la agricultura, una cifra muy escasa en comparación
con el 36% que había en 1930. Se cultiva menos del 1% (el 0,06%) de la
superficie agraria; los nabos y las patatas (papas) son los
principales cultivos. Desde 1945, sin embargo, ha habido una gran
expansión de la producción en invernaderos calentados por energía
geotérmica. A comienzos de la década de 1990, unas 14.500 hectáreas se
han convertido en invernaderos, que producen flores y frutas exóticas,
así como verduras. Un 20% del terreno es apto para pastos que permiten
la cría de ganado como ocupación principal; se producen cantidades
considerables de productos lácteos, lana, carne de cordero y oveja y
huevos. En 1998, había unas 450.000 cabezas de ganado ovino, 73.000 de
ganado vacuno y 78.202 caballos.
Pesca
En respuesta a la presión internacional,
Islandia suspendió todas las operaciones de pesca de ballenas en 1989.
Sin embargo, en junio de 1992, Islandia se retiró de la organización
internacional que regula esta actividad por discrepar de la
designación de ballenas en peligro de extinción para algunas especies
que, en su opinión, ponían en peligro otras especies importantes para
la pesca comercial de Islandia.
Minería
Islandia tiene pocos recursos minerales,
así que es difícil su desarrollo rentable. Los minerales de valor
comercial son la arena conclúfera, la perlita, la piedra pómez y la
diatomita, la cual se refina a partir del barro de diatomeas extraído
del lago Mývatn.
Industria
Aparte de la transformación del pescado,
las industrias tradicionales son principalmente de pequeña escala y
están ajustadas al mercado interior. Los productos principales son
abonos, ropas, zapatos, jabones y productos químicos. La industria
editorial y la producción de aparatos eléctricos también son
importantes. Por otro lado, las mayores instalaciones orientadas a la
exportación que producen diatomita, aluminio (a partir de bauxita
importada) y ferrosilicio se han establecido desde la década de 1960
por empresas extranjeras gracias a la ventaja que supone disponer de
recursos energéticos baratos.
Energía
Islandia tiene un vasto potencial
energético. Se estima que sólo se ha aprovechado hasta ahora una
décima parte del potencial de energía hidroeléctrica de sus ríos y un
5% de su potencial de energía geotérmica. El 93,29% de la electricidad
se produce en instalaciones hidroeléctricas. La producción total en
1997 fue de 5.518 millones de KWh, basada en la capacidad de
generación instalada, de más de 1 millón de kW. El agua caliente de
los manantiales se aprovecha para la calefacción de las casas, el
cultivo en invernaderos y para algunas actividades industriales.
Moneda y banca
La unidad monetaria de Islandia es la
króna (corona), que consta de 100 aurar (céntimos). En 1997, 70,90
coronas equivalían a 1 dólar estadounidense. En 1981 el gobierno
introdujo una nueva corona, equivalente a 100 coronas antiguas. Este
cambio formó parte de los esfuerzos por controlar la inflación, al que
siguieron varias devaluaciones de la corona, durante la década de 1980
y comienzos de la de 1990, la última fue en 1992. El banco central
(1961), propiedad del Estado, emite la moneda. Para cumplir con los
requisitos del mercado interno de la Unión Europea (UE), el gobierno
ha reducido considerablemente los fuertes controles previos sobre el
sector bancario y financiero desde mediados de la década de 1980. Sin
embargo, todavía posee dos de los tres bancos comerciales; los cuatro
bancos de propiedad privada se fusionaron en 1989-1990 para formar
Íslandsbanki.
Comercio exterior
El valor anual de las importaciones es
normalmente mayor que el de sus exportaciones. En 1996 las
importaciones supusieron unos 2.032 millones de dólares anuales, y las
exportaciones ascendieron a 1.898 millones de dólares. Las principales
importaciones se componen de petróleo refinado, maquinaria, equipos de
transporte, tejidos y ropas, productos químicos, manufacturas básicas
y productos alimenticios. La pesca y los productos pesqueros forman el
80% de los ingresos anuales por exportación; los metales no ferrosos
suponen el 9% del total. Se realizan relaciones comerciales con Reino
Unido, Estados Unidos, Alemania, Dinamarca, Holanda, Suecia, Francia,
Noruega, Italia y Japón.
Transporte y comunicaciones
Islandia tiene 12.341 km de carreteras,
principalmente localizadas en áreas costeras. Sólo 2.682 km están
pavimentados, entre los que se encuentran la mayor parte de la
Hringvegur (carretera de circunvalación) que forma un círculo
alrededor de la isla de 1.440 km. En 1997 había 553 vehículos por cada
mil habitantes, de los cuales 488 eran automóviles. La isla no tiene
ferrocarriles ni ríos navegables. El país tiene varios puertos entre
los que destacan Akranes, Keflavík, Reykjavík y Siglufjördur. La
compañía Icelandair proporciona el servicio aéreo interior e
internacional.
Se publican cinco periódicos diarios en
Reykjavík y Akureyri, con una tirada diaria de 145.000 ejemplares. El
gobierno posee y administra los servicios telefónicos y telegráficos.
El monopolio estatal sobre las transmisiones de radio y televisión a
través del Servicio de Radiodifusión Nacional Islandés finalizó en
1986; en 1993 estaban en servicio ocho estaciones o emisoras de radio
y un canal de televisión de propiedad privada. En 1996, el país
contaba con 250.000 aparatos de radio y 96.000 televisores
GOBIERNO
Poder ejecutivo
El jefe del estado de Islandia es el
presidente, que se elige cada cuatro años por sufragio universal por
los habitantes mayores de 18 años. La Constitución confiere el poder
ejecutivo al presidente y a un consejo de ministros, aunque en la
práctica es sólo éste último el que ejerce el poder ejecutivo. Un
primer ministro dirige el gabinete, que es responsable ante el
Parlamento.
Poder legislativo
El órgano legislativo de Islandia es el
Althing, que se ha reunido casi de continuo desde el 930 d.C., y que
pasó de ser un órgano bicameral a contar con una sola cámara en 1991.
Tiene 63 miembros, 54 elegidos para un periodo de cuatro años bajo un
sistema de representación proporcional y 9 asignados a los partidos
políticos según sus resultados electorales.
Partidos políticos
Los partidos tradicionales de Islandia,
formados antes de 1930, son el Partido del Progreso (agrario
reformista), el Partido de la Independencia (conservador) y el Partido
Popular (socialdemócrata); la Alianza Popular (de tendencia
socialista), se constituyó en 1956. En la década de 1980 el sistema
cuatripartito empezó a resquebrajarse; así, en 1983 se formó la
feminista Alianza de las Mujeres, y en 1987 el Partido de los
Ciudadanos, agrupación
disidente del Partido de la Independencia de carácter populista y
existencia efímera.
Gobierno local
La unidad local básica es el municipio,
gobernado por un consejo electo. En 1992 Islandia tenía 197
municipios, de los que 31 son ciudades. Las elecciones en áreas
urbanas son por representación proporcional; en los municipios rurales
por simple mayoría.
Poder judicial
El tribunal superior de Islandia es el
Tribunal Supremo, formado por un juez principal y otros siete jueces
elegidos por el presidente. En 1992 la jurisdicción de casos civiles y
criminales se transfirieron desde los juzgados provinciales a ocho
nuevos tribunales de distrito, que separan la magistratura del
enjuiciamiento. Además de los tribunales de distrito existen
tribunales especiales.
HISTORIA
Estado acéfalo
El régimen establecido carecía de
autoridad ejecutiva o jefe de Estado. Los poderes legislativo y
judicial eran ejercidos por el Althing, pero la aplicación era
responsabilidad de la parte agraviada, a veces asistido por los
godi, poderosos jefes religiosos que en la práctica constituían la
clase dirigente. Sin embargo, el Estado prosperó durante más de 300
años. El terreno tenía recursos abundantes de pesca, focas y aves, y
suficiente terreno de cultivo. Los comerciantes islandeses mantuvieron
relaciones comerciales con Escandinavia, el continente europeo y las
Islas Británicas, y la cultura floreció en una edad de oro que produjo
el gran conjunto de literatura medieval islandesa. A finales del siglo
X los islandeses colonizaron Groenlandia, y a comienzos del siglo XI,
según la tradición, Leif Ericson, llegó al continente americano,
denominando Vinland a las costas avistadas, pero el intento de
colonización se frustró.
El cristianismo fue adoptado en el siglo
X y en el 1000 d.C., el Althing decidió la conversión forzosa de todos
los islandeses. Esta aparición de la Iglesia desestabilizó la
autoridad secular; en primer lugar, socavó la antigua estructura de
poder dominada por el Althing y además supuso la irrupción de
potencias extranjeras que apoyaron a la Iglesia en su pugna con los
poderes seculares. Islandia estuvo bajo la archidiócesis de Nidaros
(hoy Trondheim), en Noruega y en 1262 el rey Haakon IV el Viejo de
Noruega se aprovechó de la situación interna del país y fue reconocido
como rey por los islandeses.
Decadencia
El dominio noruego trajo consigo una
fuerte decadencia de las fortunas islandesas, tendencia que se mantuvo
cuando Islandia (entonces dependencia noruega), acompañó a ésta en su
unión en 1380 a Dinamarca, que buscaba expandir su navegación y
comercio, y no quiso que el lucrativo comercio de pescado islandés
tuviera como destino Inglaterra o Alemania, los dos países que tenían
el mayor interés en la isla. De forma gradual, la corona danesa redujo
sus actividades comerciales en Islandia, y hacia mediados del siglo
XVI había expulsado a casi todos los comerciantes extranjeros. Al
mismo tiempo, Dinamarca interfirió progresivamente en otras esferas de
la vida islandesa. Desde 1540 se impuso el luteranismo en la isla, a
pesar de la fuerte resistencia, que se mantuvo hasta la ejecución sin
juicio del obispo católico, Jón Arason, y dos de sus hijos en 1550. En
1602 se estableció el monopolio danés sobre el comercio de Islandia.
Desde esa fecha hasta 1787, se permitió el comercio con Islandia sólo
a los comerciantes con licencia, la cual era concedida exclusivamente
por la corona. Como consecuencia, los precios de los artículos de
primera necesidad, como grano, madera y productos de metal subieron
vertiginosamente, mientras los productos islandeses (en su mayoría
pesca y lana) eran infravalorados a causa de que sus precios eran
fijados por los mismos comerciantes. A largo plazo, el sistema de
opresión económica redujo a Islandia a la miseria.
Autocracia
En 1661, el rey Federico III implantó la
monarquía absoluta en Dinamarca y Noruega; al año siguiente los
dirigentes islandeses se vieron forzados, bajo amenaza de intervención
armada, a aceptar tal régimen. Se sucedieron con rapidez la derogación
de los poderes legislativos del Althing y la supresión de su función
judicial. El país quedó despojado de todo poder político.
Durante el siglo XVIII, Islandia alcanzó
el umbral de su decadencia. Se estima que al final de la época de
colonización, en el 930, vivían entre 60.000 y 90.000 personas en el
país; en los primeros años del siglo XVIII, cuando se realizó el
primer censo nacional, la población había descendido a 50.000
habitantes. Una serie de desastres (entre las que se cuentan una
epidemia de viruela entre 1707 y 1709, las hambrunas de mediados de
siglo y la erupción del volcán Laki en 1783) redujo la población a
unos 35.000 habitantes, la mayor parte empobrecidos. Dinamarca
contempló seriamente la posibilidad de evacuar a los islandeses
supervivientes a las tierras baldías de la península de Jutlandia.
Momento crucial
Desde mediados del siglo XVIII, sin
embargo, la situación empezó a cambiar. Poco después de mitad del
siglo un funcionario islandés estableció algunas industrias domésticas
en Reykjavík, que por aquel entonces sólo estaba constituido por un
grupo de cabañas. Aunque su esfuerzo fracasó finalmente, inspiró otros
intentos que mejoraron las condiciones del país. El primer signo
tangible de tal evolución fue la modificación del monopolio comercial
en 1787, al permitirse el comercio con cualquier súbdito danés.
Aunque el siglo XIX comenzó con la
supresión de funciones del Althing, finalmente se convirtió en la edad
del resurgimiento islandés. Los movimientos revolucionarios en el
continente europeo forzaron a un cambio político en Dinamarca, y
pronto los islandeses también empezaron a exigir con fuerza sus
derechos nacionales. En este conflicto tuvo un papel destacado el
político Jón Sigurdsson, hoy venerado como héroe nacional. El Althing
fue restablecido en 1843, el comercio quedó abierto a todas las
naciones en 1854, y 20 años después se promulgó una Constitución, que
otorgaba al Althing el control parcial sobre la economía nacional.
Progreso rápido
Hasta este momento la economía islandesa
había seguido siendo básicamente medieval, pero con la autoridad
financiera establecida dentro del país, empezó a modernizarse a un
paso relativamente rápido. Al mismo tiempo, el conflicto por la
independencia continuaba; en 1904 Islandia alcanzó el autogobierno, y
en 1918 fue finalmente reconocida como un Estado independiente, solo
unido nominalmente a la corona danesa, aunque Dinamarca conservara de
hecho el control de la política exterior. Según este Tratado de Unión,
cualquiera de los dos Estados tenía el derecho a revocar el acuerdo
transcurridos 25 años. Durante el periodo de entreguerras nacieron los
modernos partidos políticos y se hicieron progresos significativos, a
pesar de los años de escasez que supuso la Gran Depresión, durante la
década de 1930, que también afectó a Islandia.
Cuando Dinamarca fue ocupada por la
Alemania nacionalsocialista en 1940, Islandia quedó aislada. Un mes
después la isla fue ocupada, en esta ocasión por las tropas
británicas. En mayo de 1941 el gobierno islandés nombró a Sveinn
Bjornsson, un antiguo ministro islandés en Dinamarca, como regente.
El Tratado de Unión finalizó en 1943 y,
ante la imposibilidad de renegociarlo, los islandeses decidieron
actuar unilateralmente para no renovarlo. En un plebiscito celebrado a
comienzos de 1944, con una participación del 98,6% de los electores,
el 97,3% votó romper con todos los lazos que unían a Islandia con
Dinamarca, tras lo cual se proclamó la República de Islandia en
Thingvöllur el 17 de junio de 1944, con Sveinn Bjornsson como primer
presidente.
Libre pero ocupada
Paradójicamente, Islandia celebró su
liberación final del dominio extranjero mientras estaba todavía
ocupada por otra potencia exterior. En 1941 el gobierno islandés había
sido presionado por Gran Bretaña y Estados Unidos para que aceptara la
presencia de fuerzas estadounidenses en su territorio hasta que
finalizara la II Guerra Mundial. Sin embargo, contrario a las
obligaciones contractuales adquiridas, Estados Unidos no retiró sus
fuerzas al final de la guerra. En su lugar, el gobierno estadounidense
solicitó bases militares permanentes en el país, aunque esto fue
rechazado.
En 1946 se alcanzó un compromiso que
permitía a Estados Unidos el control del aeropuerto de Keflavík
durante seis años y medio. Sin embargo, en 1949, Islandia se convirtió
en miembro fundador de la Organización del Tratado del Atlántico Norte
(OTAN), y en 1951, durante la Guerra de Corea, Estados Unidos
consiguió permiso para estacionar tropas en el país, esta vez al
amparo de la OTAN. La presencia militar estadounidense, ininterrumpida
desde 1941, ha dividido a la opinión pública de Islandia, pese a su
incondicional apoyo a las democracias occidentales. En 1985, el
Althing aprobó por unanimidad una resolución que prohibía la entrada
de armas nucleares en territorio islandés.
Una segunda cuestión planteada desde la
II Guerra Mundial ha implicado a otra democracia occidental, Gran
Bretaña. El deseo por proteger los bancos de pesca y los puestos de
trabajo llevó a Islandia a extender sus aguas territoriales desde las
4 hasta las 12 millas náuticas (de 7 a 22 km) en 1964 y 50 millas
náuticas (93 km) en 1972. El gobierno británico respondió con el envío
de barcos de guerra para proteger sus barcos de arrastre en las aguas
conflictivas; el resultado fueron la dos primeras guerras del Bacalao
que duraron hasta 1973 cuando ambas partes llegaron a un acuerdo
temporal sobre los límites pesqueros. Un mes antes de que expirara, en
octubre de 1975, Islandia extendió el límite hasta las 200 millas
náuticas (370 km). El fracaso para alcanzar un nuevo acuerdo dio
origen en noviembre de 1975 a la tercera y más seria guerra del
Bacalao.
En 1976, Islandia rompió temporalmente
relaciones diplomáticas con Gran Bretaña, lo que supuso la primera
ruptura diplomática entre dos países pertenecientes a la OTAN. Al
final los británicos aceptaron el nuevo límite y la retirada de sus
barcos de arrastre en diciembre de 1976 tras largas negociaciones.
El problema económico islandés más grave
ha sido la inflación derivada de los altos salarios y la fluctuación
de los precios del pescado en el mercado mundial. Desde comienzos de
la década de 1980 alcanzó una tasa anual del 38% anual, que forzó la
devaluación de la corona islandesa y la introducción de una serie de
medidas de austeridad. La inflación se redujo al 20% en el periodo
1985-1989. Hacia 1993, la inflación sólo alcanzaba un 4%. Los
islandeses disfrutan de un nivel de vida que se encuentra entre los
más altos del mundo. La política islandesa se ha caracterizado desde
1918 por los gobiernos de coalición. Las elecciones legislativas de
1991 dieron el triunfo a una coalición entre el Partido de la
Independencia y el Partido Popular, que acordaron nombrar primer
ministro al líder del primero, David Oddsson.
La presidenta islandesa, Vigdís
Finnbogadóttir, la primera mujer en el mundo que se convirtió en jefe
de Estado por sufragio universal, fue elegida por vez primera en la
década de 1980. Se mantuvo en el cargo hasta junio de 1996, cuando
unas nuevas elecciones presidenciales dieron la victoria a Ólafur
Ragnar Grímsson, de la izquierdista Alianza Popular.
En los comicios legislativos celebrados
en mayo de 1999 la coalición gobernante de centro-derecha revalidó su
mayoría. El conservador Partido de la Independencia, del primer
ministro David Oddsson, obtuvo el 40,1% de los votos y 26 escaños. En
segundo lugar quedaron los socialdemócratas, con un 26,8% y 17
escaños. De esta forma, Oddsson inició su tercer mandato consecutivo,
pese a que el otro partido integrante de la coalición, el liberal,
pasó del 23,3% al 18,4%, obteniendo 12 representantes en el
Parlamento. | ||