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Leif
Eriksson fue el primer hijo del que tal vez sea el vikingo más famoso.
Erik nació alrededor del año 975 en Islandia, siendo educado por un
germano llamado Thyrker (este hombre le acompañaría en su viaje a
Vinland). Aprendió el lenguaje rúnico y varias lenguas europeas,
además de todo lo necesario sobre la navegación y el comercio. A los
12 años realizó el correspondiente rito de pasaje y regresó a la
granja paterna. Ese año su padre mató a un hombre y fue condenado por
la Asamblea a un exilio de 3 años. Erik el Rojo decidió aprovechar ese
tiempo para comprobar la existencia de una gran isla al oeste de la
que se había oído hablar. Así llegó a Groenlandia donde establecería
una colonia.
Leif hizo su primer
viaje mandando un barco con mercancías a Noruega. La llegada se
retrasó bastante, al ocurrir algunos problemas con el barco en las
Hébridas, a causa de una tormenta, por lo que el regreso no fue
posible hasta la primavera siguiente. En aquel tiempo Noruega estaba
gobernada por el rey Olaf Tryggvason, que se destacó por sus esfuerzos
en convertir su país y otros de su influencia al cristianismo. Al ser
Leif hijo de tan prominente padre, lo acogió durante el invierno en
Nídaros (actual Trondheim). Cuando Leif se dispuso a volver a su país,
se bautizó junto con sus hombres, y el rey Olaf le hizo el encargo de
convencer a su padre para que se convirtiese, lo cual
facilitaría enormemente la labor de los misioneros. Pero Erik nunca
aceptó para sí mismo otra religión que no fuese la de sus antepasados,
aunque le construyó a su esposa Thjódhild una pequeña iglesia en las
inmediaciones de la granja (Brathalid). Eso sí, su tolerancia no tuvo
correspondencia por parte de ella, que desde su conversión se negó a
compartir la cama con un pagano. En una plaza de Reykjvik hay una
estatua dedicada al islandés Leif Erikson donada por los Estados
Unidos por haber sido el primer europeo en llegar al continente
americano, según
la tradición de las sagas
islandesas.
Pero, de igual manera que Islandia
no fue descubierta por Ingolfur Arnarson ni Groenlandia por Erik el
Rojo, las costas americanas que recibirían el nombre vikingo de
Vinland tampoco fueron descubiertas exactamente por Leif Erikson. En
los tres casos no se llevó el honor y la gloria de la posteridad el
primero que llegó si no el primero en establecer la primera colonia
estable.
Aunque
la Saga de Groenlandeses y la Saga de Erik el Rojo cuentan la misma
historia, hay datos que no coinciden y algunos que incluso son
contradictorios, aunque la leyenda de Vinland puede resumirse de esta
manera: En Groenlandia se corrió la voz de que un tal Björn
Herjulfsson había encontrado unas nuevas tierras situadas más hacia el
oeste, a cuyas costas fue arrastrado por una tormenta en un viaje
entre Islandia y Groenlandia. Alrededor del año 1.000 y con el mismo
espíritu aventurero que su padre, Erik el Rojo, Leif embarcó
acompañado de 35 hombres en busca de esas tierras.
Fue llegando a diversos lugares a
los que denominó según fuese el elemento predominante del paisaje:
primero fue Helluland (Tierra Pedregosa), después Markland (Tierra de
Bosques) y por último Vinland (Tierra de Vides). Se supone que estos
tres lugares son los que actualmente corresponden a Baffin, Labrador y
Terra Nova. En esta última isla, concretamente en L´Anse des Meadows,
se han descubierto restos de casas, unos 130 objetos y una herrería
que pueden fecharse alrededor del año 1.000, y que bien pudo servir de
base para realizar expediciones al sur del continente.
En Vinland encontraron una tierra
fértil con buen clima, donde los inviernos no suponían la interrupción
de la vida cotidiana, con abundante pesca y caza. Era un lugar
perfecto para iniciar una colonia. El nombre fue debido a una vides
salvajes que allí crecían. Leif regresó a Groenlandia con el barco
cargado de madera, un elemento muy necesario y valioso en esta isla,
donde no había bosques, y uvas ( bayas según algunos investigadores).
Su padre muerto y él, que por su hazaña recibió el apodo de el
Afortunado, tuvo que hacerse cargo de la granja familiar, siendo su
hermano Thorvald quién organizó la siguiente expedición.
Estos nuevos colonos tras
permanecer dos años en Vinland, construyeron nuevas casas y
extendieron el territorio explorado. Al regresar a Groenlandia
hicieron una parada donde tuvieron el primer contacto –desafortunado-
con los indios nativos, a los que llamaron skraeling. El tercer viaje
estuvo a cargo de oto hijo de Erik, Thorstein, pero el barco fue
alejado de su ruta por una tormenta y finalmente todos los tripulantes
excepto una mujer, murieron a causa de una epidemia. El cuarto viaje
lo realizaron 65 personas, al mando de Thorfinnur Karlsefni en dos
barcos bien equipados. Tras una temporada inicial que les debió
parecer el paraíso, volvieron a hacer acto de presencia los skraeling,
que pretendían cambiarles pieles por sus espadas, que los indios
desconocían. La negativa de los nórdicos ocasionó algunos problemas,
hasta que la colonia nórdica decidió regresar a Groenlandia, después
de tres años en Vinland, llevando consigo un buen cargamento de
madera, que venderían a buen precio. En este viaje se produjo el
nacimiento de Snorri, hijo de Thorfinnur Karlsefni y su esposa Gudrid,
primer niño nórdico nacido en Vinland. El quinto y último viaje
documentado en las sagas estuvo protagonizado por Freydis, hermana de
Leif. Este viaje se hizo con dos barcos, uno de comerciantes
islandeses. Pasaron un año, sin que aparecieran los skraeling, aunque
no por eso exento de problemas, ya que Freydis se encargó de que las
tripulaciones de los dos barcos (groenlandeses e islandeses),
mantuvieran malas relaciones y anduvieron siempre con disputas por
cualquier cosa. Finalmente convenció a su marido y a los suyos para
que matasen a los groenlandeses, encargándose ella misma de matar a
las mujeres que les acompañaban, quedándose así con toda la mercancía.
Durante mucho tiempo nadie creyó
que las sagas contaran hechos reales, sobre todo las que trataban de
Vinland. Hasta que en los años 60, un grupo de arqueólogos noruegos,
descubrieron en L´anse aux Meadows, al norte de Terranova, los restos
de ocho casas similares a las vikingas y algunos utensilios de uso
común.
No se sabe exactamente si ese es el
lugar al que Leif Eriksson llamó Vinland, ya que el paisaje que
describen las sagas puede haber variado debido a las transformaciones
climáticas de los últimos 1.000 años, pero hasta el momento no se ha
encontrado nada mejor.
En este tema hay tantas teorías
como teóricos. Si está bastante claro que Helluland sea la isla de
Baffin y Markland algún lugar de Terranova o Labrador, la ubicación de
Vinland es más problemática y las teorías van por todo el litoral
atlántico de Norteamérica, desde Nueva Inglaterra hasta Florida,
aunque Erik Whalgren , que ha estudiado a fondo las sagas y ha
recorrido la región, además de poner en evidencia falsas pruebas
vikingas en Norteamérica, la sitúa entre las actuales fronteras de
Canadá y estados Unidos, justo en la bahía de Passasmaquoddy, cuyas
condiciones orográficas y el tipo de mareas coincide bastante con el
descrito en las sagas; en esas inmediaciones también puede situarse el
límite norte del crecimiento de las vides y los cereales salvajes así
como el límite sur de los ríos salmoneros.
Por mucho que se haya puesto en
duda, la llegada a Vinland tiene poco de extraordinario, dentro del
contexto de los viajes vikingos. Sus barcos fueron la gran obra de
ingeniería de su época. Si llegaron hasta Islandia atravesando todo el
Atlántico, ¿cómo no iban a llegar desde Groenlandia hasta el noroeste
del actual Canadá, cuando sólo los separan unos treinta kilómetros?.
El resto sólo era cuestión de seguir la navegación costera hacia el
sur, hasta llegar a tierras de clima más suave. Lo realmente
extraordinario es que nunca lo hubieran hecho.
En 1.893, poco después de que se
rescatara el barco de Gokstad (Noruega) en unas excavaciones
arqueológicas, se hizo una réplica exacta del mismo, usando los mismos
materiales y las mismas herramientas que usaban los vikingos. Y ese
barco capitaneado por Magnus Andersen, cubrió en 27 días la distancia
que separa Noruega de Estados Unidos, donde fue exhibido en la feria
universal de Chicago. Y, de todas maneras, la llegada de los vikingos
en el año 1.000 no invalida en absoluto los méritos de Cristóbal
Colón. Según todas las historias de colonizaciones vikingas, el mérito
se lo llevaba quien conseguía que se mantuviese en un nuevo lugar una
comunidad de manera estable, no el primero en llegar. Cuando Colón
llegó a América, las colonias de Groenlandia ya no existían, el
cristianismo había acabado con las tradiciones vikingas y el recuerdo
de Vinland ya estaba borrado de la memoria de los nórdicos. Vinland se
nombra también en la Historia del Arzobispado de Hamburgo (1.075) de
Adam de Bremen dónde se describe la historia y geografía de
Escandinavia. En este libro se cita que el rey Sven de Dinamarca tenía
noticias de una isla en el océano llamada Vinland. Por su parte, el
historiador Ari Thorgilsson, hace referencia al obispo Thorlak
Runolfsson, citándolo como bisnieto de Thorfin Karlsefni, el
organizador del cuarto viaje a Vinland.
Manuel Velasco,
www.manuelvelasco.com.
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