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Groenlandia
Donde el mundo se acaba

Ricardo López Valverde, nuestro especialista y una de las personas que mejor conoce Groenlandia y los inuits, ha escrito  este bonito libro donde se recogen los aspectos culturales, históricos, tradiciones y hacia donde va este enigmático y desconocido pueblo.



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Leif Eriksson fue el primer hijo del que tal vez sea el vikingo más famoso. Erik nació alrededor del año 975 en Islandia, siendo educado por un germano llamado Thyrker (este hombre le acompañaría en su viaje a Vinland). Aprendió el lenguaje rúnico y varias lenguas europeas, además de todo lo necesario sobre la navegación y el comercio. A los 12 años realizó el correspondiente rito de pasaje y regresó a la granja paterna. Ese año su padre mató a un hombre y fue condenado por la Asamblea a un exilio de 3 años. Erik el Rojo decidió aprovechar ese tiempo para comprobar la existencia de una gran isla al oeste de la que se había oído hablar. Así llegó a Groenlandia donde establecería una colonia. 

Leif hizo su primer viaje mandando un barco con mercancías a Noruega. La llegada se retrasó bastante, al ocurrir algunos problemas con el barco en las Hébridas, a causa de una tormenta, por lo que el regreso no fue posible hasta la primavera siguiente. En aquel tiempo Noruega estaba gobernada por el rey Olaf Tryggvason, que se destacó por sus esfuerzos en convertir su país y otros de su influencia al cristianismo. Al ser Leif hijo de tan prominente padre, lo acogió durante el invierno en Nídaros (actual Trondheim). Cuando Leif se dispuso a volver a su país, se bautizó junto con sus hombres, y el rey Olaf le hizo el encargo de convencer a su padre para que se convirtiese, lo cual Ampliar mapa facilitaría enormemente la labor de los misioneros. Pero Erik nunca aceptó para sí mismo otra religión que no fuese la de sus antepasados, aunque le construyó a su esposa Thjódhild una pequeña iglesia en las inmediaciones de la granja (Brathalid). Eso sí, su tolerancia no tuvo correspondencia por parte de ella, que desde su conversión se negó a compartir la cama con un pagano. En una plaza de Reykjvik hay una estatua dedicada al islandés Leif Erikson donada por los Estados Unidos por haber sido el primer europeo en llegar al continente americano, según la tradición de las sagas islandesas. 

Viajes vikingos

   

Pero, de igual manera que Islandia no fue descubierta por Ingolfur Arnarson ni Groenlandia por Erik el Rojo, las costas americanas que recibirían el nombre vikingo de Vinland tampoco fueron descubiertas exactamente por Leif Erikson. En los tres casos no se llevó el honor y la gloria de la posteridad el primero que llegó si no el primero en establecer la primera colonia estable. 

Aunque la Saga de Groenlandeses y la Saga de Erik el Rojo cuentan la misma historia, hay datos que no coinciden y algunos que incluso son contradictorios, aunque la leyenda de Vinland puede resumirse de esta manera: En Groenlandia se corrió la voz de que un tal Björn Herjulfsson había encontrado unas nuevas tierras situadas más hacia el oeste, a cuyas costas fue arrastrado por una tormenta en un viaje entre Islandia y Groenlandia. Alrededor del año 1.000 y con el mismo espíritu aventurero que su padre, Erik el Rojo, Leif embarcó acompañado de 35 hombres en busca de esas tierras.

Fue llegando a diversos lugares a los que denominó según fuese el elemento predominante del paisaje: primero fue Helluland (Tierra Pedregosa), después Markland (Tierra de Bosques) y por último Vinland (Tierra de Vides). Se supone que estos tres lugares son los que actualmente corresponden a Baffin, Labrador y Terra Nova. En esta última isla, concretamente en L´Anse des Meadows, se han descubierto restos de casas, unos 130 objetos y una herrería que pueden fecharse alrededor del año 1.000, y que bien pudo servir de base para realizar expediciones al sur del continente. 

En Vinland encontraron una tierra fértil con buen clima, donde los inviernos no suponían la interrupción de la vida cotidiana, con abundante pesca y caza. Era un lugar perfecto para iniciar una colonia. El nombre fue debido a una vides salvajes que allí crecían. Leif regresó a Groenlandia con el barco cargado de madera, un elemento muy necesario y valioso en esta isla, donde no había bosques, y uvas ( bayas según algunos investigadores). Su padre muerto y él, que por su hazaña recibió el apodo de el Afortunado, tuvo que hacerse cargo de la granja familiar, siendo su hermano Thorvald quién organizó la siguiente expedición. 

Estos nuevos colonos tras permanecer dos años en Vinland, construyeron nuevas casas y extendieron el territorio explorado. Al regresar a Groenlandia hicieron una parada donde tuvieron el primer contacto –desafortunado- con los indios nativos, a los que llamaron skraeling. El tercer viaje estuvo a cargo de oto hijo de Erik, Thorstein, pero el barco fue alejado de su ruta por una tormenta y finalmente todos los tripulantes excepto una mujer, murieron a causa de una epidemia. El cuarto viaje lo realizaron 65 personas, al mando de Thorfinnur Karlsefni en dos barcos bien equipados. Tras una temporada inicial que les debió parecer el paraíso, volvieron a hacer acto de presencia los skraeling, que pretendían cambiarles pieles por sus espadas, que los indios desconocían. La negativa de los nórdicos ocasionó algunos problemas, hasta que la colonia nórdica decidió regresar a Groenlandia, después de tres años en Vinland, llevando consigo un buen cargamento de madera, que venderían a buen precio. En este viaje se produjo el nacimiento de Snorri, hijo de Thorfinnur Karlsefni y su esposa Gudrid, primer niño nórdico nacido en Vinland. El quinto y último viaje documentado en las sagas estuvo protagonizado por Freydis, hermana de Leif. Este viaje se hizo con dos barcos, uno de comerciantes islandeses. Pasaron un año, sin que aparecieran los skraeling, aunque no por eso exento de problemas, ya que Freydis se encargó de que las tripulaciones de los dos barcos (groenlandeses e islandeses), mantuvieran malas relaciones y anduvieron siempre con disputas por cualquier cosa. Finalmente convenció a su marido y a los suyos para que matasen a los groenlandeses, encargándose ella misma de matar a las mujeres que les acompañaban, quedándose así con toda la mercancía.

Durante mucho tiempo nadie creyó que las sagas contaran hechos reales, sobre todo las que trataban de Vinland. Hasta que en los años 60, un grupo de arqueólogos noruegos, descubrieron en L´anse aux Meadows, al norte de Terranova, los restos de ocho casas similares a las vikingas y algunos utensilios de uso común. 

No se sabe exactamente si ese es el lugar al que Leif Eriksson llamó Vinland, ya que el paisaje que describen las sagas puede haber variado debido a las transformaciones climáticas de los últimos 1.000 años, pero hasta el momento no se ha encontrado nada mejor. 

En este tema hay tantas teorías como teóricos. Si está bastante claro que Helluland sea la isla de Baffin y Markland algún lugar de Terranova o Labrador, la ubicación de Vinland es más problemática y las teorías van por todo el litoral atlántico de Norteamérica, desde Nueva Inglaterra hasta Florida, aunque Erik Whalgren , que ha estudiado a fondo las sagas y ha recorrido la región, además de poner en evidencia falsas pruebas vikingas en Norteamérica, la sitúa entre las actuales fronteras de Canadá y estados Unidos, justo en la bahía de Passasmaquoddy, cuyas condiciones orográficas y el tipo de mareas coincide bastante con el descrito en las sagas; en esas inmediaciones también puede situarse el límite norte del crecimiento de las vides y los cereales salvajes así como el límite sur de los ríos salmoneros. 

Por mucho que se haya puesto en duda, la llegada a Vinland tiene poco de extraordinario, dentro del contexto de los viajes vikingos. Sus barcos fueron la gran obra de ingeniería de su época. Si llegaron hasta Islandia atravesando todo el Atlántico, ¿cómo no iban a llegar desde Groenlandia hasta el noroeste del actual Canadá, cuando sólo los separan unos treinta kilómetros?. El resto sólo era cuestión de seguir la navegación costera hacia el sur, hasta llegar a tierras de clima más suave. Lo realmente extraordinario es que nunca lo hubieran hecho.

En 1.893, poco después de que se rescatara el barco de Gokstad (Noruega) en unas excavaciones arqueológicas, se hizo una réplica exacta del mismo, usando los mismos materiales y las mismas herramientas que usaban los vikingos. Y ese barco capitaneado por Magnus Andersen, cubrió en 27 días la distancia que separa Noruega de Estados Unidos, donde fue exhibido en la feria universal de Chicago. Y, de todas maneras, la llegada de los vikingos en el año 1.000 no invalida en absoluto los méritos de Cristóbal Colón. Según todas las historias de colonizaciones vikingas, el mérito se lo llevaba quien conseguía que se mantuviese en un nuevo lugar una comunidad de manera estable, no el primero en llegar. Cuando Colón llegó a América, las colonias de Groenlandia ya no existían, el cristianismo había acabado con las tradiciones vikingas y el recuerdo de Vinland ya estaba borrado de la memoria de los nórdicos. Vinland se nombra también en la Historia del Arzobispado de Hamburgo (1.075) de Adam de Bremen dónde se describe la historia y geografía de Escandinavia. En este libro se cita que el rey Sven de Dinamarca tenía noticias de una isla en el océano llamada Vinland. Por su parte, el historiador Ari Thorgilsson, hace referencia al obispo Thorlak Runolfsson, citándolo como bisnieto de Thorfin Karlsefni, el organizador del cuarto viaje a Vinland.

Manuel Velasco, www.manuelvelasco.com.


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